La otra botella

De como un libro bueno se convierte en uno malo…

Noviembre 30, 2009 · 20 comentarios

Hagan el favor, amigos y amigas, de verificar que sus cinturones de seguridad estén debidamente abrochados. Además, si encuentran algo de que agarrarse, agárrense. Estamos a punto de dar un giro de 180 grados que puede que no siente nada bien a los de ideas fijas y estómago delicado.

Les voy a hablar de un libro. Es un libro del que he hablado antes. De hecho, es un libro que mereció el Premio El Botellazo ™ 2007 al “Libro del Año”, por no decir nada de un montón de loas adicionales. Lo que tengo que decir es definitivamente conflictivo. De hecho, jode lo suyo. Ese libro que en el 2007 era tan excelente, tan original y provocador, ahora es…

Una plasta.

Pero antes de pasar a la turbulencia, recordemos aquel momento hace dos años, cuando Le goût et le pouvoir, de Jonathan Nossiter, me tenía cautivado. Dije…

Pues volvamos al presente. Hace poco menos de un mes apareció un libro en inglés de Jonathan Nossiter titulado Liquid Memory: Why Wine Matters. Ha recibido un buen número de reseñas negativas y algunas positivas. La más notoria entre las negativas fue de Mike Steinberger en Slate.com. El bueno de Mike levanta objeciones contra el tono del libro (“pretencioso”, “seudointelectualoide” y otras cosas así se lo encuentra), la politización polarista que hace Nossiter y un determinado medalaganismo en cuanto a quien considera Nossiter  “bueno” o no. Aunque no comparto enteramente los problemas de “tono” o de referencias cinematográfico-literario-filosóficas esotéricas (recordemos, yo fuí académico especializado en teoría cultural y, encima, un cinéfilo de cuidado en mi tiempo; eso te marca de por vida y tiendes a disfrutar todo tipo de cosas), en general estoy de acuerdo con Mike.

Mucho más sosegado, pero no menos devastador en su crítica es Eric Asimov, en su siempre magnífico blog para el New York Times. Asimov se concentra en los inmensos problemas que presenta la visión maníquea de Nossiter del mundo del vino. Sombreros blancos versus sombreros negros, opresores versus oprimidos, etc., dejando Nossiter perderse todo tipo de sutilezas históricas, sociales, políticas, etc.

Las críticas de Steinberger y Asimov ambas me parecen muy acertadas. Sin embargo, solamente rozan el problema más serio de Jonathan Nossiter y Liquid Memory.

Habiendo leido y releido Liquid Memory un par de veces antes de sentarme a escribir esta reseña, puedo anunciarles que el lío se ve ya desde la página del ISBN. Pone:  ”Originalmente publicado de forma diferente por Bernard Grasset, París, como Le goût et le pouvoir“.  Una noticia legal “inocente” parece. Pero encierra algo que pica, que da vergüenza. Este libro es meramente una traducción al inglés de Le goût et le pouvoir, con alguno que otro pasaje autopromocional añadido por Nossiter en preparación para el lanzamiento del estuche de diez DVDs de Mondovino. O bueno, va y me equivoco y no es promoción de eso, sino que a Jonathan Nossiter le gusta mucho repetir los pormenores de su CV para beneficio del universo.

Esto de publicar una traducción dos años después del original no debería suscitar quejas mayores. Pero cuando se convierte en una marca del desfase del autor y solamente sirve para minar unos argumentos otrora convincentes, pues, otro gallo nos canta.

A ver si me explico.

Vivimos en un mundo donde la información fluye y se transforma  a velocidad tremebunda. La increible facilidad de transmitir datos y opiniones motiva en la gente una sed constante de más, más, más (ojo, hablo de cantidad estrictamente, la calidad siendo otros veinte pesos…) Esa sed llega a permitir la coexistencia en un mismo espacio de ideas otrora mutuamente exclusionarias. Los que tenemos suerte y un poquito de apertura mental ahora podemos ver, como resultado de dicha coexistencia de ideas adversarias, muchos matices que antes, en un mundo ideológicamente polarizado, éramos incapaces de apreciar. Y así nos hemos ido enrriqueciendo.

Además, la sed de marras también motiva a opinar a gente que en otro momento se quedaba calladita. Eso resulta en nuevas maneras de ver las cosas, inesperados cuestionamientos del poder y la autoridad. De repente, no solamente es imposible para el emperador transitar encueros por la vía pública, sino que tienes un montón de opiniones profesionales en cuanto a posibles sicopatologías causantes de su situación y prospectos sartoriales para solucionarla. Y si no que se lo cuenten a Robert M. Parker, Jr. Porque no creo que hayamos olvidado aún el rol de Dr. Vino y del propio Mike Steinberger en sacar a la luz ciertas cosillas que han dejado bastante maltrecha la credibilidad del comunicador sobre garnacha aragonesa más influyente del mundo.

En resumidas cuentas, que esta versión inglesa del libro de Jonathan Nossiter, explicando los mismos principios y narrando las mismas batallitas que narraba el libro en francés del 2007 como que se siente… No sé… ¿Anacronístico? ¿Divorciadillo de la realidad?

Hablar de una lucha contra el poder absoluto, de un “público” irremediablemente subyugado por fuerzas siniestras, de una “conspiración masónico-mafiosa” para embrutecer a la gente a base de un lenguaje del vino infantilizado me parece, a estas alturas, ridículo. Alguien debe explicarle a Nossiter que la maldad del día a día, aquella “banal” que explicaba Hannah Arendt, es mucho más perniciosa que la de Darth Vader. Los némesis que presenta en Liquid Memory–Parker, mi antiguo amigo Víctor de la Serna, etc.–no horripilan tanto como hace dos años. Además, los terroiristas heroicos que presenta siguen siendo los mismos de Le goût et le pouvoir y, francamente, resultan ya hasta un poquito establishment y finolis. Si me vas a hablar de actividad subersiva en defensa de la memoria histórica, la naturaleza y el vino de verdad, háblame de una nueva generación que anda por ahí haciendo cosas bonitas. Ellos saben quienes son. Yo los vivo nombrando en estas páginas. Pero, ¿Dominique Lafon? ¡No jooooooooodaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!

O sea que ahí está: Lo que me molesta de Liquid Memory es que Nossiter ni siquera se molestase en considerar que en dos años las cosas pueden cambiar mucho y la pugna que él vió una vez en blanco y negro ahora incorporar otras tonalidades. Puedo estar de acuerdo a un nivel básico con muchas de las ideas que expone el Liquid Memory, tal y como lo estaba cuando las leí en Le goût et le pouvoir. Pero no por ello voy a perdonar la chambonería que representa venderle a uno el mismo panfletillo político de antes de la revolución cuando ya la revolución hace rato que comenzó y las líneas de pelea son distintas.

Bueno, va y es que Nossiter, entre tanto andar detrás de Charlotte Rampling o recordando comidas de hace cuatro años, ya no tiene acceso a la internet del vino, no ha visto nada de lo que pasa. Todo es posible.

Ya puestos, les diré alguito más que me molestó de este Liquid Memory: Jonathan Nossiter es de los que usa “varietal” como sustantivo para designar una variedad de uva. ¡Urgh! O como diría mi hijita Sabina: ¡Wákala! Además, aquella biógrafa de Robert Parker que escribió The Emperor of Wine, que sale citada en Liquid Memory como “Ellen McCoy” se llama Elin McCoy. Un cineasta meticuloso no dejaría pasar un error así en una cinta. Espero el mismo cuidado de un escritor y sus editores…

Pero espérense, que me voy en minucias y quería concluir con cosas más graves, más importantes. Nossiter dedica buen rato a discutir la “conspiración masónico-mafiosa” para la mentecatización del consumidor a base de un lenguaje del vino infantilista, usado notoriamente en la rimbombantemente ridícula antiprosa de su archienemigo, Robert M. Parker, Jr. Mi respuesta a Mr. Nossiter es que se deje de tonterías, que ese lenguaje tontificado no tiene tanto de siniestro. Parker, en el mejor y el peor de los casos, dió con una veta intocada de imbecilidad humana y supo hacerse rico explotándola. Otros siguieron su ejemplo y también. Lo peor que tiene el marketing es que funciona y, cuando funciona, tiende a probar lo cretina que puede ser la raza humana. Deje ustedquietosa los masones, que no le han hecho nada. Bueno, y con la mafia se mete si le da la gana, pero no diga que no le advertimos.

Aunque el Botellazo™ otorgado en el 2007 a Le goût et le pouvoir se queda como está, no puedo evitar sentir una cierta incomodidad ante mi propia falta de previsión. Unos argumentos que sonaban subversivos, atrevidamente bellos y cortantes hace dos años ahora no se paran ni con Viagra™. Liquid Memory recicla un documento de protesta sin refrescarlo, sin ponerlo al día. Aquellos momentos más elocuentes de Nossiter, vistos con la óptica actual, se leen más como berrinche de abuelo que vitupera a un enemigo de guerras pasadas. Las viejas vendettas me dan vergüenza ajena y Nossiter  cae, visto para sentencia, entre lo patético y lo cómico, pero con la balanza inclinándose más hacia lo primero. Da cosas ser quien tenga que decirle al vejete que cambie el chip, que ya Hitler y Franco murieron, no hay Unión Soviética y Parker no es tan infalible ni divino como se le pensaba.

No obstante, creo que mejor cierro con un párrafo que suvrayé casi al final de Liquid Memory, que quizás hubiese sido el principio del libro que yo esperaba leer. Escribe Nossiter:

El malcaracterizado “vino moderno” es justamente ese tipo de portal ["hacia el fin de miles de años de civilización comunal"], desde su versión española de alta expresión hasta la variante francesa del burdeos californizado, pasando por su encarnación argentina a 16% de alcohol. Es una construcción que pregunta únicamente: ¿Qué puede gustarme sin tener que pensar y qué quiero yo ahora mismo?” Esto donde un vino de terroir te requiere maravillarte ante él–y sobre ti mismo. “¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Qué puede narrarse de una tierra, de la historia, de la naturaleza?” Aquellos que abogan por el mítico “mercado libre” y por vino u otra expresión cultural como ex nihilo son narcisistas. La defensa de vinos mayores que el yo, de vinos de terroir es la expresión de un gusto adulto comunal. La otra es infantil. (p. 231, mi traducción)

¿Verdad que hubiese dado un excelente punto de partida para una discusión seria sobre la importancia de la comunidad y la memoria histórica? Porque eso debió ser Liquid Memory. Una pena.


Categorías: Cosas que me pasan · Libros
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20 respuestas hasta el momento ↓

  • Oldemar Benito Cortázar // Noviembre 30, 2009 a 1:07 pm

    Big egos choose politics or arts. Smalls egos go for wine.
    That´s your problem.
    Why Nossiter degraded his remains a mistery.

  • Manuel Camblor // Noviembre 30, 2009 a 1:36 pm

    Hola Oldemar, bienvenido.

    En realidad no sé si pueda aceptar lo del tamaño del ego adjudicado a diversos temas. Los he visto grandes y pequeños en arte, política y vino. De hecho, en vino he visto muchísimos muy sobreinflados en los últimos veinte años.

    Este libro funcionaba hace dos años. Ahora es una pérdida de tiempo y un descrédito para su autor.

    El colmo es que me afectó tanto verme dando un giro radical de opinión sobre Nossiter y este libro que pedí los diez DVDs de Mondovino, a ver lo que opino de ellos ahora, casi en el 2010.

    M.

  • José Luis Louzan // Noviembre 30, 2009 a 1:54 pm

    El que seas capaz de revisarte a ti mismo dos años despues solo quiere decir que tienes el “coco” muy bien amueblado. Enhorabuena…

    Sobre el caso en cuestión, yo no creo, sinceramente, que los planteamientos, tal vez maniqueos y desgastados que citaba Nossiter hace dos años esten tan superados como para no ser objeto de mención a la altura de 2009 que estamos. De hecho el WFR demostro, me temo, que esa polarización inverosimil de personas y estamentos determinadores de que ES y que NO ES buen vino ( o genial vino) sigue muy vivo o vigente…

    Otra cosa es que un escritor tenga el rostro de llamar con un nuevo nombre a lo que no es mas que una traducción y hacer ver (aunque no sea de modo descarado) que se trata de un nuevo trabajo… eso es “morro”, simplemente…

    Y es que yo creo que existen dos niveles de consciencia en el mundovino… uno es el de los profesionales y aficionados (muy aficionados) y otro el de la inmensa mayoria, a la que los “referentes” le duran 50 años por lo menos y para “mover” de su trono a un critico como Parker hace falta otro medio siglo al menos, de evidencias en contra de su criterio…

    No se si me ha entendido, que me pongo a largar y no paro…

  • Oldemar Benito Cortázar // Noviembre 30, 2009 a 3:51 pm

    It was just a joke over a saying by Tobias Gibson like did Fran Lebowitz.
    Nossiter is quite a creative guy but with a fenomenal “quarreling ego”.
    Nevertless, the paragraph you cited at the end can by itself justify Nossiter existence as a wine writer (or “wine philosopher” as he likes to be named).

  • Manuel Camblor // Noviembre 30, 2009 a 4:23 pm

    I am still a little taken aback at how consistent I am about some things, Oldemar: I quoted the same passage in this review as I did in my mini-review of the French edition in the old blog (see link above).

    M.

  • Manuel Camblor // Noviembre 30, 2009 a 4:28 pm

    José Luis,

    Indiscutiblemente, los grandes problemas que atacase Nossiter en Mondovino y, subsecuentemente, en Le goüt et le pouvoir, persisten. Pero, como digo arriba, las cosas fluyen. El mundo ha dado vueltas. Verdades incómodas han sido reveladas por aquí y por allá y. de repente, el pleito sencillamente no es el mismo.

    La negligencia implícita en no actualizarse es lo que más caro costará a Nossiter en cuanto a credibilidad. Si le añadimos a ello que los únicos “ajustes” hechos al libro parecen ser para incluir autopromoción o para simplificarlo, pues… Lo que tú ya muy bien dijiste.

    Mis notas en los márgenes de Liquid Memory, dicho sea de paso, vienen frecuentemente sazonadas con referencias a WFR y diversos chorizajes de la cultureta.

    M.

  • Felipe Méndez // Noviembre 30, 2009 a 9:22 pm

    Epaaaaaaa!!
    Justo ahora que ya viene en camino junto con un lote de otros libros y CDs encargados a Amazon.

    Puedes creer que haya tontos que aún compramos CDs?

  • Manuel Camblor // Noviembre 30, 2009 a 11:25 pm

    Hombre, Felipe, lo lamento. Debiéramos ponernos de acuerdo para estas cosas. :-)

    Te diría que lo de los CDs está “bien s. XX” si no viviese en Santo Domingo, donde el 90% de los canales legales para la adquisición de música online sencillamente no te venden. A veces, si de verdad quiero algo, no me queda más remedio que pedirlo a Amazon. La otra opción, que es bajar el disco ilegalmente, no la contemplo. Pero así fue como compré recientemente un hatajo de disquitos nuevos, fíjate.

    Hablando de cosas que están “bien s. XX”, la realidad es que, ahora que lo pienso, el libro de Nossiter no es que esté quedado en el 2007. Su anacronismo va más allá y está quedado en el siglo pasado. No ha descubierto la internet.

    Ya lo leerás tú y me dirás.

    M.

  • Oldemar Benito Cortázar // Diciembre 1, 2009 a 7:48 am

    En Brasil, donde trabajo por estos tiempos, Nossiter es un tipo controvertido. Vease lo que dicen cuando la versión portuguesa del libro omitió los párrafos con críticas y insinuaciones al más famoso de los wine writers brasileño, el deceased Saul Galvão.

    “Nossiter, digamos assim, é “meio” esquisito.
    Quando apresentou seu filme, com ilustrações práticas, durante a ExpoVinis 2005 houve um momento assás revelador.
    Ao abrir o Bianchetti Cabernet Sauvignon (Vale do São Francisco e estrela brasileira do filme), o vinho lhe causou surpresa. Parece que não era o que esperava. E chamou Etienne Montille que o acompanhava na exposição. Este imediatamente sentenciou: “Bouchonnée!”.
    Ao que um amigo ao meu lado levanta-se e diz: nada disso! Esse vinho não presta!
    E realmente, era só um vinho muito tosco, rascante e carregado a mais não poder de SO2. E servido à 26°C.
    Etienne, como bom bourguignon e como nunca havia bebido nada parecido, só podia pensar que o vinho estava estragado.
    Mas, como Nossiter gosta de vinhos com defeitos, é seu direito. Só não pode é impor isto aos outros. Coisa que seus maiores desafetos, como Parker, não fazem. Ressalva: o outro, Roland às vezes faz, como no caso aqui no Brasil. E o terceiro deles , perdão, de la Serna, faz muito.
    Outro aspecto dessa ExpoVinis que o deixa também “meio” desonesto, foi o caso de servir vinhos de alto teor alcoólico (Yacochuya, Clos de los Siete) a 25°C, para provar o quão desiquilibrados eram.
    Digo “meio” porque não posso afirmar que foi intencional ou resultado da lamentável desorganização que foi a apresentação.
    Agora que ele estava estressado (nervosinho, diriamos) e impolido (grosso, diríamos), isso estava
    De qualquer forma, não se pode forçar o famoso provérbio hindu: “Coma excremento. Bilhões de moscas não podem estar tão erradas assim.”

    http://tinyurl.com/yfgdqlx

  • errepe // Diciembre 1, 2009 a 12:02 pm

    hola M, sabes que como me lo leí a mitad de camino entre tu lectura y tu relectura, ya reporté que se me hizo largo y en aquel entonces, algo barruntarías tu, para decirme que efectivamente no era para tanto o que quizás no era para tanto… en aquel momento tu subconsciente ya estaba releyendo el libro a escondidas… de todas formas lo que más me sorprende de esta entrada, es que un libro se manipule para uno u otro mercado intentando no herir a nadie, sobre todo, cuando el tema del que trata es en parte el de la honestidad de los elaboradores y los farsantes del vino… con la amputación portuguesa, queda vetada cualquier otra publicación de Nossiter en mi casa.. no sea que el que esté siendo engañado, omitido o manipulado sea yo…

  • Manuel Camblor // Diciembre 1, 2009 a 1:27 pm

    Oldemar,

    El problema es que, en nuestros países, es muy frecuente que cualquier vino tinto te lo sirvan a 25 grados, cargue o no cargue alto alcohol. Las veces que yo me he encontrado con tintos servidos a temperatura de sopa en restaurantes del Caribe donde habito son incontables. O sea que no sé si echarle la culpa a Nossiter en el episodio que narras. Aunque, si lo pienso bien, de él pueden esperarse muchos truquillos.

    Increible como puede bajar en la estima de uno alguien a quien se admiraba cuando resulta que es un chapucero y sus motivaciones no son tan diáfanas como parecían.

    M.

  • Manuel Camblor // Diciembre 1, 2009 a 1:29 pm

    Erre,

    Agudísima observación ésa de la “manipulación para el mercado” en esta versión del libro de Nossiter. El problema es que, como todos los que hacen ese tipo de cosas, no calculó muy bien quienes serían en realidad su audiencia y si, al final, no le verían las costuras.

    No te sientas mal, que yo hasta pedí los diez DVDs de Mondovino in toto a Amazon… :-)

    M.

  • javier // Diciembre 1, 2009 a 5:25 pm

    Si es únicamente que el hombre se quedó estancado en el tiempo (mi vecino aún está esperando la inminente invasión soviética), y por lo tanto continúa batiendo en el mismo parche de hace algunos años, bueno, caería un poco en mi escala de admiración intelectual, pero no necesariamente sería tan lapidario con él. Más allá de esto (que intelectualmente no es poco), de su posible ambición de auto-promoción y gordo ego, se le achaca al hombre alguna otra posible doble intención o interés comercial en el mundo del vino por escribir este último libro bajo las circunstancias descriptas?

  • Manuel Camblor // Diciembre 1, 2009 a 6:27 pm

    Javier,

    No le atribuiría ninguna motivación comercial oculta a Nossiter más allá de vender sus libros y DVDs. Lo único de lo que lo acuso es de desubicado, chapucero y de haber desperdiciado una excelente oportunidad para atizar golpes serios a los marketeros del vino fetiche. Quién sabe, hasta uno de esos golpes hubiese podido ser ya de KO.

    Pero no…

    M.

  • Errico // Diciembre 4, 2009 a 9:13 am

    Disculpas por el portuñol,
    pero tengo algo a decir ya que pusieron una citación mia en este sítio (del Estado de são Paulo).
    No hay ninguna manipulación. Yo estaba en la ExpoVinis que es la mayor feira de vinos de America Latina (por el mercado brasileiro) y en la palestra de Nossiter. Quien hizo la organización de la degustación fue una empresa muy experiente y competente en esas cosas. La tradución era impecable. Pero no se concibe que los vinos estuvieran tan calientes. No estabamos en un restaurante, era una degustación profissional.
    En segundo lugar, yo tengo las tres ediciones del libro de Nossiter, frances, portugues, ingles.
    En el capitulo (Urban) Winespeak – Enologuês-, sub capitulo Off with their Heads (Cortem-lhes a Cabeça), está la referencia a Brasil y a su más fasmoso crítico, Saul Galvão). Pero solo en las ediciones francesa e inglesa. En la brasilera, fue interamente sacada la referencia a Brasil y a Saul Galvão.
    La francesa es de octubre de 2007, la brasilera de junio 2009 y la inglesa de octubre 2009.
    Saul Galvão faleció en setiembre 2009.
    Si fuera por fallecimiento, se retiraria de la inglesa, pero la brasilera es anterior al deceso de Saul. Pero en el Index de la edición brasilera sigue la referencia a Saul Galvão.
    De que se trata todas esas cosas?
    Manuel, como tu (usted, nunca sé) yo también ponia mis chips en Nossiter contra na estupificación del vino.
    Concordo intyegralmente con lo que el dice del vino chileno y argentino (claro que con las excepciones, los tondonias de argentina). Y también como estan jugando fuera el vino brasilero, tan distinto de los demas. Un vino que por su acidez y taninos, es de los pocos que andan con salumi y quesos y que maridan a perfección con los mariscos.
    Yo, en la realidad y frente al dilema de concordar con conceptos y discordar da prática, no sé lo que pensar.
    Saludos en el sangre de Cristo.

  • Manuel Camblor // Diciembre 4, 2009 a 1:31 pm

    Hola, Errico, bienvenido a La Otra Botella, un espacio donde me gusta que nos tratemos de “tú”.

    No estabva yo muy en las de condenar a Nossiter por esa cata de São Paulo con los vinos calientes. En ese tipo de eventos tiende a haber muchas partes móviles y aún al organizador más competente le traen las botellas en una furgoneta bajo el sol sin decírselo. Hasta en invierno pega el sol si uno se descuida.

    Lo que sí es un pequeño misterio es lo de la edición brasileña con la mención de Saul Galvão omitida, que sin embargo mantiene la referencia en el índice. Huele a chapuza. Bueno, veo que ambas ediciones posteriores a la francesa como que dejan algo que desear en el departamento editorial, aparte de lo atribuible a Nossiter en cuanto a pereza y desfasamiento.

    Creo que estar de acuerdo con el fondo no puede llevarlo a uno—en la más estricta honestidad intelectual—a excusar la forma. El libro, publicado como está en inglés a dos años de la primera edición, es prácticamente inservible por las formas que han tomado actualmente muchos de los principales debates que le ocupaban en el 2007. Incluso, Nossiter llega a parecerme sumamente ingenuo y poco capaz de apreciar sutilezas, visto ahora.

    Me falta zumbarme los 10 DVDs de Mondovino “in toto”, a ver como han envejecido. :-)

    M.

  • Errico // Diciembre 4, 2009 a 2:05 pm

    Manuel,
    la serie de DVD´s siguen bien. Los veí en julio nuevamente. Y no esta envejecido, por las partes que no fueran a la película.
    Ahí uno busca lo que quiere, pues no estan editados como en Mondovino.
    De no apreciar sutilezas es bien de Nossiter, como la terrible acusación de racista que se quedó con el hijo de Etchart por lo de los índios. El tipo estaba más que correto quando quise decir que a los índios no le interessava la plata, que era de su “raza”. Y Nossiter no lo aclaró, afinal era un socio de Rolland. O será porque es paranoico y no ve las sutilezas?
    Como me ha dicho un amigo, socialista: por ser socialista no quiere decir que yo me junte con Stálin o Fidel.
    Yo creo que es mi caso con Nossiter.
    Por execrar a los McWines no voy a juntarme con el en trampas.
    Cuanto a la degustación, no se trata de furgonetas calientes, los tipos son profesionales (ahora sí) y tenían vasijas para enfriar y escupir.

    Abrazos en la (ahora sí) sangre de Cristo

    Errico

  • Manuel Camblor // Diciembre 4, 2009 a 8:00 pm

    Bueno, Errico, lo cómico de Nossiter es que, cuando le da la gana, se pone muy en sutilezas. Por ejemplo está el caso de aquellos elaboradores cuyos Châteauneufs le chiflan a Nossiter y, sin embargo, son unos individuos de ideas políticas repulsivas. Ahí, donde conviene, de repente hay toda una paleta de grises entre el blanco y el negro.

    M.

  • Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (2) « La otra botella // Diciembre 26, 2009 a 5:13 am

    [...] en realidad esta “traducción revisada” del libro de Nossiter, pueden hacerlo visitando mi entrada sobre él hace apenas un [...]

  • Gerhard // Junio 1, 2010 a 10:56 am

    Sé que llego un poco tarde… pero acabo de leer el libre “Le Goût et le Pouvoir”. Mis perspectivas eran más bien bajas, porque si bien me gustan las peliculas Mondovino (resumen y serie), la trama narrativa es bien sencilla y pensaba aburrirme un poco sin estas caras fantásticas de productores de carne y hueso (y cabeza) como De Montille. Pero en el libro hay otros portaits de productores (D. Lafon, Chr. Roumier, etc) que valen la pena, y la trama es algo más compleja de lo que temía. Queda claro, por ejemplo, que productor pequeño y producción “artesanal” no son garantía para expresión de terroir, y que hay algunos grandes, desde Alsacia a La Rioja, que sí cuidan esta expresión. También, que las mismas personas del negocio del vino están trabajando con ambos bandos, que Lavinia no es el diablo, etc.

    También encontré puntos débiles, como la reiterada analogía con el ciné que puede funcionar bien para el autor, pero a mi no me ayuda mucho, que en general a Nossiter le gusta mucho hablar de si mismo. Tampoco estoy muy de acuerdo con su crítica de las notas de cata técnicas y detalladas (a mi me sirve mucho saber que un vino huele a vanilla, para no comprarlo, y la información de que se usó madera nueva no me da la misma ayuda). La vuelta del vino a la gran pólítica es un poco forzada. Pero al final es solo la formulación más explícita de uno de los mensajes Nossiterianos.

    Por último, Manuel, no creo que el mundo de vino haya cambiado tanto en dos años como para invalidar las hipótesis de este libro. Todavía vale la pena leerlo.

    Saludos, Gerhard

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