No sé como pudo ocurrir.
Tras el rotundo éxito de El Botellazo 2008: Camblor on Broadway!, la edición de lujo en 12 DVDs con extras inéditos, los documentales The Making of El Botellazo™ y Camblor versus Camblor, así como un maravilloso álbum fotográfico con lo mejor de los Premios El Botellazo™ 2008, decidimos lanzar algo aún más ambicioso para esta versión 2009 del Botellazo™. Pero a último momento hemos decidido abortar dicho lanzamiento, pues llega a nosotros la lamentabérrima noticia de que todo el material que teníamos preparado ya está disponible en bit torrent en varios sitios de la red.
¡Puta interné, que va a acabar con todo! ¡Como pille yo al que me tumbó los archivos, que eran Top Secret!
Pero hemos de seguir con la frente en alto.
Pasamos ahora al Botellazo™ al Blanco del Año. Otro premio muy reñido, pues nada más en la cata multitudinaria del portafolio de Louis/Dressner en octubre surgieron por lo menos cinco candidatos perfectamente dignos del premio. Y no digo nada de unos cuantos rieslings recientes que han resultado electrizantes.
Llegó un momento en que me sentí confundido. El Botellazo™ parecía querer írseme de las manos si insistía en otorgarlo en base a mera sensación olfativo-gustatoria. Entonces recordé que mi criterio básico para el galardón era la felicidad causada por el vino, en la medida en que me regocijaba por que existiese algo así de maravilloso en el mundo. Y dí con la solución a mi predicamento.
El Botellazo™ 2009 al Blanco del Año lo doy, porque me da la gana, no a una añada en particular de un vino, sino a ese vino a través de su historia. Ya dirá alguno que eso es trampa, pero a mí me importa poco, que aquí las reglas… En fin, este Botellazo™ es para celebrar la continuada existencia de un vino regio aún ante el escándalo y la adversidad. Recibimos anonadados la noticia de los problemas con la ley de Marcial Dorado. Dicha noticia trataba de Dorado el padre, no Dorado el hijo, quien es el genial hacedor de los vinos de Quinta do Feital, en Portugal. Al verse mencionada con relación a este caso la bodega, cuyos alvarinhos han hecho mi alegría desde la primera vez que los probé, a principios de esta década, cualquier opinión mía sobre la sustancia del caso se vió desplazada por el temor a que los vinos de Quinta do Feital desapareciesen del mapa. Sería una pérdida terrible, devastadora para quienes reconocemos las virtudes de los grandes alvarinhos/albariños de este mundo.
Pero recientemente fui contactado por Marcial Dorado, hijo. Me informó que, pese a todo lo que estaba ocurriendo, seguiría produciendo sus vinos. Yo, dejando de lado todas las preguntas que tengo sobre el trasfondo del caso contra Dorado, el padre, me alegré muchísimo y con mucho placer propino un Botellazo™ vivificante al Quinta do Feital, “Dorado” Alvarinho Superior, Subregião de Moncão, Vinho Verde (del cual, gracias a una visita de mi suegra, me acaban de llegar dos botellas de la añada 2007: Fíjense ustedes por dónde iba yo a venir a alegrarme de que viniera a quedarse con nosotros la señora en cuestión…)
No me negarán que han estado de mucho nivel las intervenciones musicales de este año. A veces, ante la bulla que hacen los American Idol de este mundo y la bazofia que insisten en promover ad nauseam las moribundas grandes disqueras internacionales, se me olvida que hay mucha música excelente siendo creada por jóvenes (y no tan jóvenes) muy imaginativos. Se roban mi corazón en particular los veteranos que vuelven de sopetón con álbumes magistrales, profundos, generosos en cuanto a textura y significado. Ya sé que abotelleé a A.C. Newman y me da un poco de cargo de conciencia, pues quizás el premio que le dí debió compartirlo con este señor que les va a cantar ahora. Recuerden que en efecto, “no es muy lejos del azufre a la caña de azúcar” mientras disfrutan del gran Elvis Costello…
El 2009 ha sido un año pródigo en cuanto a escándalos en la cultureta global del vino. Un año de justificado Schadenfreude para algunos mientras veíamos el ocaso de múltiples ídolos. Un año en el que quizás al fin mucha gente se ha visto obligada a salir del estupor de credulidad y mentecatez en el que estuvo sumida en el momento del eno-boom de los noventas y primeros dosmiles. Proliferan en la internet nuevas voces iconoclastas que no le aguantan porquerías a nadie. Vamos, que vamos bien, me parece…
Y es así como llego a uno de los premios más importantes de esta velada: El Botellazo™ a la Personalidad del Año en el Mundo del Vino.
Este Botellazo™, si lo pensamos bien, desde agosto ya estaba “pillao”. Tenía un candidato cuyas “distinciones” eran tan jodidamente tremendas que no había nadie que se le acercase. Es un Botellazo™ que se otorgará en conjunción con otro galardón, la Medalla de Teflón® con Apliqués de Chorizo Ibérico ”El Dioni” al Mérito en el årea de la Resbalosidad, que creo que se explica solita.
¿Cómo olvidar al “hombre del vino” que nos dió el material para entregas de La otra botella como ésta, ésta, ésta , ésta, ésta, ésta, ésta y por lo menos media docena más? ¿Cómo ignorar el tema responsable del más sustancial aumento de tráfico en la historia de La otra botella? ¿Cómo no reconocer a un tipo que levanta las pasiones que levanta éste? ¿Cómo obviar aquella “red notice” de Interpol que era una orden internacional de arresto o una mera “solicitud de información”, dependiendo de a quien le preguntaras? ¿Cómo no tener en cuenta la infinidad de preguntas que se iban suscitando sobre el curriculum vitae, los diversos casos legales, las influyentes conexiones, etc., de este señor? ¿Cómo hacerse de la vista gorda ante videos embarazosos que desaparecen de la red, evasivas, respuestas dadas a través de amiguitos, subalternos y testaferros? ¿Cómo, señoras y señores, pasar por alto esa inagotable fuente de escándalo que fue Wine Future Rioja 09? Hubo dimisiones simbólicas de cargos, hubo todo tipo de dimes y diretes, invitaciones a la Zarzuela rescindidas, pero al final lo de Interpol creo que sigue igualito, de lo de Dubai se sabe poco y las interrogantes que algunos teníamos siguen sin obtener la más mínima traza de una respuesta satisfactoria.
Pero siguen las investigaciones. La verdad está allá afuera y hay bastante gente interesada en descubrirla. Por ahora, el Botellazo™ 2009 a la Personalidad del Año y la Medalla “El Dioni” son para…. ⁄Paaaancho Caaampoooooo, Emedoblevéeeeee!
Otras cositas que nos intrigan a algunos: ¿Agradecerá este reconocimiento público al des-servicio la página oficial de la Wine Academy of Spain? ¿Aceptará Pancho Campo, MW al fin mi solicitud de amistad en Facebook? ¿Comentará Enrique Iglesias sobre Pancho Campo? ¿Sabremos en qué universidad dominicana “cursó estudios de medicina” el primer MW español o chileno, dependiendo de a quien se le pregunte?
De cualquier manera, gracias Mr. Campo, por hacernos el 2009 tan divertido. Le he mandado a hacer a mi auto unas tablillas especiales (de esas “vanity plates” que el registro de vehículos te permite hacerte, por una tarifa módica) que ponen “Soy médico”.
Y ya que estamos reconociendo los dudosos méritos de Mr. Campo, vamos a adjudicar otro Botellazo™ conectado con él. El año pasado esta categoría se quedó para los “extras” de los DVDs, pero este año, como nos han birlado el contenido, hay que ser el ladrón que roba al ladrón y retomarlo. Por ello me complace incluir aquí el Botellazo™ al Marketingazo del Año. Añadiéndole sal a la vida, creo que este premio no debe ir a quienes orquestaron el guirigay marketinguiano, sino a los primos que de él participaron. Porque la evidencia del éxito en marketing no es lo que te dicen los marketeros, sino los incautos que caen… Así, este Botellazo™ es para… ¡Los que pagaron los mil euros por asistir a Wine Future Rioja 09!
El director de la orquesta me está haciendo señas de que como siga con el rollo voy a tenerle que pagar unas horas extras a su tribu que no veas… A ver, abreviando, que sólo nos queda ya una categoría que premiar: El Tinto del Año. Aquí sí volveré a la normalidad y otorgaré el Botellazo™ a una añada específica de un vino. El premio es por mérito extraordinario, particularmente en cuanto a relación calidad-precio y a como brilló este vino en comparación con otros mucho más alabados por la “crítica” internacional puntillista.
Una noche en Apiary junto a Josie y mis buenos amigos el Dr. K y Victor L, el Tinto del Año se me reveló claramente. Escribí de él:
Absolutamente fabuloso…. Nariz vivaz, de vuelo ligero, con aromas de hoja de tabaco, lilas, una sutil nota de anís, agua de río, humo, arcilla y frambuesas y arándanos frescos. Es uno de esos clarets clásicos que se las arregla para ser austero y a la vez tremendamente seductor. En la boca es ligero, preciso y fresco, con esa deliciosa acuosidad en el medio que te invita a otro sorbo. Largo y estructurado. Tiene bastante vida por delante, aunque ahora mismo es una auténtica delicia.
Se sirvió junto a un Château Montrose, Saint-Estèphe 1990, caldo (palabra que uso adrede) poseedor de la dudosa distinción de los 100 puntos de Robert Parker. Y a la hora de la verdad es que no había duda alguna sobre cual era un vino indiscutiblemente delicioso y cual quizás no tanto. El Tinto del Año de La otra botella, por ser tan rico como es y aparecer por la vida a precios relativamente modestos para Burdeos, es el Château Beychevelle, Saint-Julien 1988. Los 100 puntos se los regalo si los quieren. A mí que me den Beychevelle.
Pero sería injusto dejar sin un reconocimiento especial al primer finalista para este Botellazo™, un vino con prestaciones muy similares a las del Beychevelle, o sea, una joyita que vuela bajo el radar y da unos niveles de placer por dólar que lo dejan a uno en puro écstasis. Este finalista es el Domaine Gonon Saint-Joseph “Les Oliviers” 1989. Varias ocasiones tuve de beber esta maravilla que cautivó a muchos entre la wine geekery neoyorquina en los últimos tiempos. Envidio a los que de él compraron en cantidad… La primera vez que lo probé, narré así la experiencia:
Josh Raynolds se acercó a mí con una botella en mano en la cual quedaba poquito vino. Me sirvió. Algo increiblemente fino. De primera intención se le entendía perfectamente como syrah, con sus tonos de tocino, cuero, polvo y violetas, pero a la vez quería ser borgoña. Perfumado, delicado, con una sedosidad aromática que me puso las rodillas a temblar. Mucho granito en la fragancia también. En boca hay fruta carnosa, purísima y de expresión clara. Posgusto largo y etéreo, verdaderamente delicioso. Puse en la libreta: “Una de esas chicas bellas a las que sería sacrilegio imaginarlas con maquillaje”. Josh me dijo: “Ahora la pregunta es quién habrá plantado syrah en Chambolle…”
Momento memorable. Otros momentos memorables que merecen mención antes de que los de la orquesta se me subleven y me pongan una demanda judicial por impago de servicios:
El Virtualazo: Cinco riojas catados por amigos de La otra botella en diversos rincones del planeta, en una misma semana. Irónicamente, el que dió la idea original no pudo participar…
Monte Real Gran Reserva 1964 en Apiary, en la ocasión del cumpleaños del Dr. K.
Los vinos hechos o embotellados por amigos enochalados de siempre. Los Scott de Eminence Road, Brad Kane, Eden Mylunsch.
La increible cena de los “vinos anaranjados” en Convivio en octubre, organizada por el genial Levi Dalton. La mayor aglomeración de vinos envejecidos en ánfora puesta en escena para un grupo selecto de enómanos.
Aquella ardua cata de Ribera del Duero para Wine & Spirits a la que me invitara Patricio Tapia. Uno se somete a cada cosa…
Aquella vertical de Contino en Tía Pol con los amigos neoyorquinos en febrero. Se bebieron riojas impresionantes esa noche.
La otra botella comienza a recibir menciones en medios que yo ni me hubiera imaginado. Así, en El Mercurio de Chile…
La puesta de sol sobre el Hudson en aquella barbacoa de Keith Levenberg en junio. Vino a visitarnos Jesús Barquín. Grandes vinos. Excelente comida. Buenos amigos.
Aquel cabernet californiano del 74 con la apología por su “alta graduación” de 13.7%. Una bonita e instructiva cata improvisada en Chelsea con el verdadero Jay Miller y Jeff Grossman.
Cenar con David J. Rodríguez en Puerto Rico. Varita fue un desastre, pero encontrarse con lectores amigos es algo grande siempre…
Lessona con el Errepé en Santo Domingo.
Las carnitas y los frijoles de Josefa Concannon en casa de SFJoe, con mucho vino bueno entre el cual estaba el primer vino que he probado de la tierra de mi abuelo paterno, Asturias.
Inolvidable todo. Ha dado mucho de sí el año. Camblor también. Es hora de tomarnos un descanso, de respirar hondo, comer lechón y abrir botellitas de champaña. La otra botella tendrá nuevas entregas en enero. Por el momento, les deseo un feliz año nuevo a todos y les agradezco la atención, el apoyo y el afecto que me brindan en esta laborcilla que hago por el puro gusto.
¡Nos vemos!
A.C. Newman es el principal compositor detrás de la superbanda de rock alternativo The New Pornographers. Ha sacado dos álbumes en solitario hasta el momento que a veces superan en calidad al trabajo que hace con New Pornographers. El Botellazo™ es para su Get Guilty, un álbum que a nivel de superficie es pop, pero que da mucho más de sí que mero entretenimiento auditorio de sus irresistibles melodías. Aquí hay ambigüedad lírica que da gran profundidad al material. El corito más feliz esconde algún sentimiento conflictuado, espinoso, oscuro, y te encuentras disfrutando del conflicto, de la espina, de la oscuridad que contradice los brillos alegres de la música. Eso me gusta. Es tensión. Vitaliza. Si he de decir que tengo pistas favoritas, entonces diré que son “Prophets”, “All of My Days and All of My Days Off”, “The Changeling (Get Guilty)”, “Submarines of Stockholm”, pero sobre todo ésta:
Este año, ese Botellazo™ Especial es para el Az. Agr. Cristiano Guttarolo, Primitivo “Anfora”, Gioia del Colle DOC, Puglia 2006. Imposible olvidar aquella noche con cuatro amigos en casa de Brad Kane en la que la mayoría vociferaba sobre “el pestazo” de esta botella. Se probó. Se escupió con gestos de asco, miedo, incredulidad—lo que quieran. Y se olvidó. Luego, al final de la noche, revisitada, nos dejó a todos alucinados por lo bello que se había puesto el patito feo con olor a muerte.
Estábamos a punto de entrarle al Botellazo™ en honor de Como Deberían Ser las Cosas/División Blancos. En éste la cosa no estuvo tan reñida y el ganador es reincidente en estos premios. Este Botellazo™ va por hacer las cosas bien, a un elaborador excelente que entiende que solamente se debe introducir un vino nuevo en el portafolio de su bodega si hay una razón verdaderamente legítima y un producto verdaderamente diferente al resto de los que ya hace. Esto lo deberían entender los que han saturado el mercado internacional con miles de “marcas” de pacotilla que son reclamo de tecnovinos idénticos. El merecedor de este Botellazo™ es el François Pinon, “Silex Noir”, Vouvray 2007, un vino que viene a engrosar un conjunto estelar de vinos con verdadero carácter. Sobre él escribí hace unos meses:
Y el Botellazo™ es para un blog bastante nuevo, pero que ha demostrado tener tremendas espuelas. Su autor es otro de los que no han dejado pasar muchas en cuanto al Wine Future Rioja 09 y otras cosas así. Escrito desde una perspectiva riojana-universal por un querido amigo y compañero de muchas batallitas internáuticas, que traiga la cabeza www.ino, que el Botellazo es para… ¡
Es un placer añadirle cola a este Botellazo™ que otrora fuese a la Horterada del Año. Premiaremos ahora a algo habitualmente hortera que, misteriosamente, tiene un arranque repentino de no sé qué y… Bueno, que el Botellazo™ 2009 al Arranque de Buen Gusto en Algo o Alguien que Creíamos Incapaz de Semejante Cosa es para… ¡El Wine Spectator, por incluir entre su “Top 100″ el R. López de Heredia, Viña Tondonia Blanco Reserva, Rioja 1990!
Digamos que sin los brillantes posts de Dr. Vino nuestro Suceso del Año hubiese sido mucho menos. Excelente investigación, excelente interpretación de lo investigado y excelente presentación de información. Tomarían los que se llaman a sí mismos “periodistas” en los medios tradicionales (la mayoría de los cuales no son más que desinformadores y publicistas baratos para la industria global del vino) para un día de fiesta… Dr. Vino es un modelo a seguir y lo seguiré diciendo: Cuando sea mayor quiero ser tener un blog así.
El Botellazo™ en la categoría Como Debieran Ser las Cosas/División Tintos es otro que ha salido dificilillo este año. Al final ha resultado en un empate, o sea que con una misma botella he de propinar dos botellazos a dos tintos distintos que me hicieron decirme para mis adentros: “¡Qué bien estaría el mundo si hubiese mucho más vino así!”
Revelado está. Esa primera botella, un flechazo instantáneo, la bebí en mi habitación del Essex House, con comida china. Luego un par más repitieron la maravilla que es el Occhipinti, Nero d’Avola-Frappato “SP68″, Sicilia IGT 2008. Como debieran ser las cosas…
un regalito muy bonito, que me conecta con G. Love. Es que G. usa una muy parecida cuando decide irse eléctrico, aunque la de él es diseñada específicamente para él por Gretsch. Pero la que me ha alegrado los últimos dos días a mí, comprada por el gordo del traje rojo con mi dinero, es una Electromatic Corvette que no está menos guapa que la del filadelfónico.
Y hablando de cosas grandes, ahora tenemos el Botellazo™ “Héroes del Silencio” al Heroismo Jodedor en el Mundo del Vino. Este premio lo propino con gran sentimiento al último auténtico periodista que queda en España cubriendo asuntos del vino. Este hombre, ante el silencio cómplice de la vastísima mayoría de su profesión, afrontó con integridad el ya famoso Affaire Campo y la multiplicidad de micro y macroescándalos en torno a Wine Future Rioja 09, en busca de la verdad. En sus labores se topó con grandes impedimentos, censuras e intimidaciones. Temiendo verse desempleado, prefirió—aunque en su momento firmase un par de artículos verdaderamente valiosos en el diario para el que escribe—retomar un forzado “anonimato”. A ese gran defensor de la veracidad en el mundo del vino, un Botellazo™ de amigo solidario. El sabe quien es. Yo aplaudo su labor y la agradezco.
Ya adivinaron, seguro. Hace dos años el Libro del Año de La otra botella lo fue Le goût et le pouvoir, de Jonathan Nossiter. Este año lo es la patéticamente desfasada y pretenciosa versión inglesa del mismo libro, Liquid Memory: Why Wine Matters. Los que quieran refrescarse en cuanto a mis opiniones sobre cuan birriosa es en realidad esta “traducción revisada” del libro de Nossiter, pueden hacerlo visitando
¡La tercera entrega anual de los Premios El Botellazo™ de La otra botella! En esta noche reconoceremos todo lo mejor y lo peor de la cultura y la cultureta del vino en este año 2009 que ahora se cierra, finalizando así esta peculiar primera década del s. XXI. Con ustedes nuestro anfitrión para esta noche, ¡Manueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel Camblooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooorrrrrr!
Esta cuvée de sauvignon blanc, manzoni y pinot bianco envejecida en roble e inox a partes iguales me ha resultado verdaderamente deliciosa, especialmente tras un rato de aireación. Bonito color dorado pálido, con tonos cremosos y minerales. Excelente frutalidad y estructura, con interesantes notas herbáceas que me recuerdan a estragón. La presencia de madera es discreta—no violenta nunca a la fruta y la mineralidad, que tienen un merecido protagonismo. Un vino sabroso a varios niveles, del que probablemente siga comprando, porque anda hereje la oferta local de blancos últimamente.
misma región. Y añada. Y… ¡Es de la misma bodega! Foradori recibe su segundo Botellazo™ de la noche para el Foradori, Teroldego Rotaliano 2006!
Rememoremos también al otro gran personaje del mundo del vino desaparecido en este año, Buster. Al fiel perro de Joe Dressner y Denyse Louis, compañero de muchos jeebuses neoyorquinos y figura emblemáticas de las “cuvées selección” de mi amigo el importador de vinos, le echaremos de menos por siempre. Además, el mundo del vino de verdad perdió un vino ganador de un Botellazo™ en el 2007, aquel tinto tan bonito de Torroxal. Pena.
¿Qué puedo decirles del Canepa, Sauvignon Blanc “Classico”, Valle Central, Chile 2008, el Herederos del Marqués de Riscal, Rueda 2008 y el Ruffino, Orvieto Classico 2008? Que salvo quizás ligeras diferencias en concentración y azúcar residual, bien podrían ser el mismo vino sin alma, maquillado de seudotropicalidad, a la vez que esterilizado para su protección, etc., etc. En las inmortales palabras del inmenso Kiko Veneno, “la Coca-Cola siempre es igual”. Y el Seven-Up también. Si fuese un entusiasta recién iniciado y estos fueran los tres primeros blancos que me encontrara concluiría que el vino es probablemente más aburrido que la cerveza “light”. Y más caro.
Me sorprendió un poco el Norton, Malbec, Mendoza 2009 por su olorcito a pan de pasas tostado. Una manera original de disfrazarte otros tonos virutescos que aparecen más tarde, embarrando la cereza ligeramente desecada. Notas de cereza, pasa y especias en una boca simple. Cuerpo medio, con buena acidez en un posgusto en el que la maderita viene a fastidiar la paciencia un poco. Josie lo cualifica como un tintillo “de quiero y no puedo”. Yo soy un poquito más benévolo. Si se lo echas a una pizza de mejor calidad que la del vino, ni te enteras.



Otra semana más sin mucho drama—ni mucha comedia, a decir verdad—en la cultureta actual del vino. ¿Dónde estará nuestro Tiger Woods? ¿O nuestra Suprema Corte de Brasil? ¿O nuestro Senado de los Estados Unidos? Como que se echa en falta el olorcito a escándalo vinero de los últimos meses…





