La otra botella

Cositas y cosotas: 18.12.2009

Diciembre 18, 2009 · 3 comentarios

Otra semana más sin mucho drama—ni mucha comedia, a decir verdad—en la cultureta actual del vino. ¿Dónde estará nuestro Tiger Woods? ¿O nuestra Suprema Corte de Brasil? ¿O nuestro Senado de los Estados Unidos? Como que se echa en falta el olorcito a escándalo vinero de los últimos meses…

Ante la ausencia de nuevos follones verdaderamente dignos del nombre en esta época navideña, muchos estamos dados a ponderar los acontecimientos de los últimos doce meses. Bueno, yo tengo cierta obligación, porque por ahí vienen ya los Premios El Botellazo™ 2009 y hay que tomar decisiones cruciales  sobre lo mejor y lo peor del año.

Pero como todo conecta en esta interné del vino, les remito a un artículo aparecido en Dr. Vino hará poco más de un par de días. El buen doctor pondera, en su amable modo habitual, las principales tendencias de esta primera década del s. XXI que ahora cerramos. Sus observaciones son interesantísimas y me provocan algunas mías propias. Eso sí, yo que soy más del aquí y del ahora prefiero ver nanotendencias en la última semana o el último trimestre y luego extrapolar hacia lo más grande…

Tomemos, por ejemplo, la noticia en Decanter de un  “nuevo escándalo de adulteración del vino en la Toscana”. Todos conocemos ya el lío del Brunellopoli, con una buena tajada de prestigiosas bodegas de esa zona acusadas de “adulterar” sus brunellos con variedades de uva prohibidas, etc. Pues ahora estas acusaciones se extienden más allá de la DOCG Brunello di Montalcino, a la DOCG Chianti Classico y hasta a vinos de menor pedigrí con la IGT Toscana.

Por más que las entidades oficiales y la industria se esforzaron hace poco en recalcar que lo del Brunellopoli ya se estaba solucionando, etc., ahora emerge esto y resulta que el escándalo tiene patitas, echa a correr.

Lo que me lleva a una tendencia que se ha hecho sumamente notable en estos últimos dos años. Quizás ya no sea tan fácil obrar con impunidad para quienes incurran en conducta ilícita en la industria del vino—o para los colaboradores a la hora de tapar dicha conducta. De repente la blogosfera y su curioso público se convierten en una bestia voraz que pide saber los pormenores de cualquier escándalo, que pregunta, que investiga… Y al final, quien no tenga los calzoncillos limpios habrá de atenerse a las consecuencias.

Otra noticia en Decanter me llama la atención: La chardonnay resulta ahora ser descendiente directa de una antigua y muy despretigiada variedad llamada gouais blanc. Yo, que no tengo ningún ancestro cuyas glorias hayan dependido de orígenes aristocráticos—lo que es más, me enorgullezco de provenir de estirpes para nada nobles, pero con mucho espíritu de aventura, coraje y voluntad de trabajo—como que tiene un poco de morbo el que la variedad “noble” que la industria lleva ya un par de décadas empecinada en convertir en base de los vinos más aburridos del mundo resulte ser tátaranieta de una antepasada más bien cafretona.

¿Justicia poética? O mejor, ¿una invitación a no creernos el linaje y las “credenciales” de nadie?

¿Que a qué voy con todo esto? A que para mí decididamente la más importante tendencia de esta extraña década ha sido el poder que hemos adquirido de repente los que sabemos hacer uso de la red para aprender, para comunicarnos e intercambiar experiencias. De repente ya X número de grandes industrias no pueden hablar en el abstracto del “consumidor” como un ente ciego, sordo y, encima, brutísimo. No, porque de repente surgen tribus enteras de consumidores con ideas muy claras sobre lo que quieren (y lo que no), por no decir nada de la destreza comunicativa para propagar esas ideas.

Interesante momento el que vivimos, sí señor. La centralización del control sobre la información es cosa del pasado. Igual lo de los prescriptores supuestamente “todopoderosos”. Cada día podemos cuestionar más  a las supuestas  “autoridades”. Eso apela mucho a mi espíritu punk, ¿qué quieren que les diga?

Y no sé, pero algo que dijo Gary Vaynerchuk el otro día, también en Decanter, es una ilustración perfecta de como han cambiado los tiempos. Dice el Gary V. que el mercado norteamericano debe abstenerse del guirigay del en primeur de los burdeos 2009 mientras haya crisis económica.

Tenga yo todas las reservas que tenga en cuanto a este personaje (me encuentro su estilo como comunicador bastante abrasivo), semejante pronunciamiento categórico hubiese sido impensable hace sólo diez años. Y encima de un comerciante de la industria… En otra época el negocio bordelés y los mercantes del lujo que de él viven hubiesen puesto el grito en el cielo. Bueno, y probablemente lo pongan ahora… Pero viendo como hemos visto el abandono de Burdeos por parte de Diageo Château and Estate no hace mucho y las señales de que la crisis… Ustedes saben como es. El optimismo todavía no vuelve. Las vacas están bulímicas.

El consejo de Vaynerchuk se puede tomar de muchos modos. Yo prefiero verlo como un comerciante haciendo transparente una de muchas posibles estrategias de negocio con el fin de abrir una discusión de la cual todos—industria y consumidores— podemos aprender lecciones valiosas.

Aunque quizás no sea tan benévolo nada. No sé. Habrá que ver. Pero de que decir eso sobre la campaña de futuros de Burdeos desde dentro de la industria requiere gónadas de hierro colado, las requiere.

Les dejo ahora. Me voy a comprar regalitos para que luego Santa Claus se lleve toda la gloria (mis hijos son aún demasiado jóvenes para entender quien financia ese jodido mito del viejo vestido de rojo). Iba a decir no sé qué de que una de las subtendencias más interesantes de la tendencia a informarnos más y compartir más a través de la red es que ahora descubrimos muchos más vinos interesantes y tenemos muchas más voces de confianza recomendándonos direcciones a explorar, en vez de puntos y estatus a ambicionar.

Pero mejor no entro en eso. Aunque bueno, como estamos en “lo que tiende”, un videito interesantísimo, de uno de los diez álbumes finalistas para “El Disco del Año” en El Botellazo™ 2009. Aquí están DJ Quik y Kurupt, en lo suyo, que es magnífico…

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3 respuestas hasta el momento ↓

  • Dr. Vino // Diciembre 18, 2009 a 2:58 pm

    Hi Manuel,

    Thanks for the shout-out! I agree that fraud/counterfeiting was definitely one of the main themes of the decade. But were there a lot of adulteration scandals? The ones of the past couple of years in Italy don’t appear have health implications, thankfully, which is different from previous decades in the wine world.

    I’m looking forward to hearing who you think is the Wine Person of the Decade!

    Saludos,

    Tyler

  • Manuel Camblor // Diciembre 18, 2009 a 4:11 pm

    Hey Tyler,

    You’re always a great read and an inspiration for meditations in Spanish over here. Hence the frequent shout-outs.

    The fraud issue weighs pretty heavily on this decade, even if it may be an inheritance from the last two of the previous century. Somehow, when thinking of fraud, Brunello’s small potatoes, though. I get to thinking of Bill Koch and let’s just say that broader vistas immediately open.

    But forgery of big-name wine isn’t the same kind of swindle as adulteration, of course. Still, it all reeks in pretty much the same way. And, at least to me, there’s something about the lack of transparency that Big Wine embraces as its MO that has a very similar smell. Let’s just say that one of the hallmarks of this decade is how mistrustful it’s made many of us regarding what’s in the bottle we buy or desire to buy.

    There’s a gentleman in Philly with some stories to tell about a certain wine from Jumilla, no? :-)

    And then there are the misgivings one has about the integrity of the most prominent figures in today’s wine culturette… Let’s just say that suspicions of adulteration are the least we’re entitled to.

    But you know all that, of course…

    As far as my Wine Person of the Decade, well, it’s a tough one.

    Joe Dressner?

    M.

  • Pablo Orio // Diciembre 18, 2009 a 5:40 pm

    Creo que el tema del fraude en el vino es algo muy serio. Debido a que en este mundo en el que estamos solo hace falta que la gente piense que se les esta engañando para que dejen de comprar vino.

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