Encuentros humanos…

Ocupan un lugar muy especial en mi corazón aquellos viejos contertulios de diversos foros o lectores de este blog que he llegado a conocer “en vivo”, compartiendo alguna que otra botellita y conversando frente a frente en alguna esquinita del mundo. Son los que me convencen que, lejos de inevitablemente deshumanizarnos, la internet del vino puede ser un punto de partida para preciosas amistades con seres de indudable humanidad.

Esto lo digo porque hace un tiempecito tuve en Santo Domingo de visita a una de esas personas—temerarios lectores de La otra botella que dan el paso crucial a través del espejo para adentrarse en la cambloriana realidad.

Nuestro Errepé declara exitosa su colonización de Santo Domingo...

En este caso, el amigo en cuestión no vaciló mucho en declarar que en directo soy más o menos igual a la voz de mi blog.

Que te digan eso es una gran cosa. Sobre todo si tu blog es una bitácora personal que lo único que busca es plasmar honestamente tus vivencias e ideas. No sé si es que soy como me escribo, o me escribo como soy.

La cuestión es que frente a mí en Bengodi, una trattoria donde he sido cliente habitual durante el último año y medio (cocina sorprendentemente consistente para Santo Domingo y una carta de vinos con al menos una docenita de referencias apetecibles; recientemente ha cambiado de nombre, eso sí, y no sé en lo que andan las cosas), a nuestro Errepé, el mismo con quien me había encontrado durante un viaje a Nueva York a finales de verano.

Estaba en Santo Domingo de negocios, pero había sacado una noche para dedicármela, fíjense ustedes. Yo intenté montarle un saraito responsable, pero no encontré mucha gente que se apuntara. Al final éramos solamente Cecilia Gadea—aquella sumiller argentina transplantada en Santo Domingo que conocimos en el Virtualazo—, el Erre, Josie y yo. Con demasiado vino.

A decir verdad, era la primera vez que se me ocurría llevar botellas a Bengodi. Aunque fueron muy benévolos en lo de no cobrarme descorche, yo quise ordenar algo de la carta, por lo de ser considerado. Además, me apetecía volver a probar el Cantina Terlan, Sauvignon “Quarz”, Alto Adige 2005 a un año y medio de la última botella consumida anteriormente.

Una nariz gentilmente pirazínica—o sea, que lleva sus pirazinas con muy buena educación, honestamente presentes, pero mantenidas bajo control en aras del decoro. En los márgenes se alzan notas de piña y limón. En el centro tiene una buena dosis de arena. Se comporta muy bien a lo largo de un par de horas. Muy buen cuerpo y mucho nervio en boca, con un cierto puntito picante en el posgusto.

El segundo blanco sobre la mesa fue el Palacios Remondo, “Plácet”, Rioja 2007, aportación del Erre. Un vino que desde la primera olisqueada parecía tener problemas estructurales. “Demasiado pesado para levantar el vuelo”, fue lo que apunté en la libretita negra. Globular y, al menos para mí, falto de acidez que le diese dirección. Pero quizás es cosa mía. Al final de la nota pongo que “existe en este artefacto vínico una extrañísima armonía de elementos similares, todos cantando en un mismo registro; todo bajos, o algo así…” No es lo mío este tipo de blancos. Y nunca lo será, creo poder afirmar.

Seguimos con algo que trajera Cecilia, el Terrazas de los Andes, Torrontés Reserva “Unoaked”, Salta, Argentina 2008, que trae una de esas contraetiquetas que enfatizan la altura del viñedo, sin que el contenido de la botella tenga necesariamente algún razgo que denote dicha altura. En este caso hablamos de 1,800 m., por si a alguien le picaba la curiosidad.

Simple, floral, con el justo toque de lanilool. Un torrontesito “correcto desde el punto de vista de marketing”, puse. Técnicamente tiene todas las prestaciones que esperaría en un torrontés normal, al menos según el marco referencial que poseo para esa variedad. Está el perfumito de ambientador de taxi ochentero. Y los Froot Loops. Y la golosería. Y acidez presente.

Pero resulta que me entran dudas sobre el marco referencial de marras. porque la verdad es que no creo haber probado nunca un torrontés puro y natural, sin sospecha de tecnointervención. De hecho, poniéndome a pensar, los descriptores que siempre he usado para vinos de torrontés como que son un tanto reminiscentes de artificialidad. No que esto sea suficiente para sospechar spoofulation. Pero me doy cuenta de que, aunque he probado buena cantidad de torrontés, mi experiencia con la variedad puede haberse visto coloreada sin que yo me diese cuenta.

Nebbiolo, two ways...

Las chicas optaron por pasta como plato principal. El Erre y yo, sin embargo, nos fuimos con la excelente tagliata de sirloin de Bengodi. La llegada de la carne indicó el momento para servir mi principal aportación de la noche, el Sella, Lessona DOC 2003.

Siempre he hablado muy bien de esta bodega del norte de Piemonte. Sella trabaja dos viñedos casi como monopoles, Bramaterra y Lessona [El "casi lo he agregado posteriormente, tras una corrección de El Tyrle en los comentarios abajo; tenía incorrecto el dato, pues aparentemente otros elaboradores trabajan esos viñedos; es que uno aprende algo a diario, incluso en Navidad). Cada uno de estos viñedos es su propia denominación de origen. Ya anteriormente he escrito alguito sobre ellos. En ambos se cultiva nebbiolo que da vinos que no se parecen en casi nada a sus primos del Piemonte meridional. Y de entre Bramaterra y Lessona mi favorito tiende a ser siempre el vino de Lessona.

Claro, ya se fijaron en la añada... Yo tenía ciertas reservas con respecto a servir un 2003, sabiendo que probablemente era el primer Lessona que probaran tanto Cecilia como nuestro invitado de honor. Pero aunque la fruta exhibe de plano un cierto carácter rostizado inevitable en su canicular añada, debo decir que mis temores eran infundados. Cereza y ciruela fresca con notas especiadas y mineralidad muy marcada. Lo que sorprende es la transparencia de este vino—tanto a nivel visual como de lo que revela del terruño en nariz y boca. Aunque tiene madurez, cuerpo y esa impresión inicial de fruta ligeramente asada, se expresa con una precisión que no puede menos que emocionar. Encima está delicioso de beber ahora mismo.

Creo que al Erre le gustó. Al menos eso me ha contado.

Como si nos hubiésemos leido las mentes y planeado una comparación entre norte y sur de Piemonte, Erre se había manifestado con un Giuseppe Rinaldi, Brunate "Le Coste", Barolo 2004. Cuero, anís, lavanda seca, alcanfor, ciruela roja y cereza en una nariz sumamente primaria aún. Potentemente tánico en boca y algo recortado de posgusto, pero con muy buena fruta y una deliciosa banda salina subyacente. Otro infanticidio del que somos culpables. Para volver a visitarlo en veinte años.

Se había hecho bastante tarde, entre una cosa y otra. Suele suceder, cuando se encuentran enochalados, que la charla y las copas hacen olvidar el entorno. Pero ya el restaurante se había vaciado. Nuestra mesa era la única ocupada y bordeábamos peligrosamente la medianoche. El propietario del restaurante, que también es importador de quesos, embutidos y "productos gourmet" italianos se nos unió un rato, para probar algunos de los vinos. Nos embarcamos en una discusioncilla sobre vino el terroir y su crucial improtancia para cualquier producto alimentario, sea alcachofas en conserva, queso, salami o vino. Muy para nuestra sorpresa el hombre, que es propietario de un restaurante con una de las pocas cartas de vino interesantes

El Erre, la Cecilia: Uno de los dos tiene una vena de comediante que no veas. O quizás son los dos y estamos ante un show de televisión en potencia.

en esta ciudad, manifestó que “vino es vino, te lo tomas y ya”, sugiriendo que para él hay muchas más consideraciones sobre terruño y calidad envueltas en la selección de un buen pecorino romano… Paradojas con las que me doy de vez en cuando. ¿Acaso era lo mismo para este señor el Lessona que el Brunate? ¿Y no sería mucho más efectivo en términos de costo de operación, si en verdad cree que “vino es vino”, tener solamente un blanco y un tinto de la casa y ya, en vez de un centenar de etiquetas en la lista?

Pero va y nos dijo eso de la misma manera en que muchas veces digo yo las cosas: Pa’ jodé…

La noche la acabamos probando un Palacios Remondo, “La Montesa” Reserva Selección Especial, Rioja 2005 (¿?), también traido por el Erre. Un vinote grande, cremoso, garnachesco, con notas de ciruela pasa. Masticable, con un poquito de calor y aspereza en el posgusto. Un bocado que fue la excusa perfecta para retornar a lo que quedaba en un decantador de aquel “Quarz” con que comenzáramos la noche.

Un encuentro muy simpático, muy disfrutable. Humano. Como la internet del vino.

18 Respuestas a Encuentros humanos…

  1. Siempre se recuerdan esos momentos Manuel, cuando conoces “in situ” a “compañer@s” de fatigas virtuales.

    Al amigo Errepe lo conocí en Pro-Wein…y me presenté diciendo que era “Manuel Camblor” :-) , lo cual rápidamente dedujo que era mentira. La última vez que lo vi estaba “en capilla” y no quisieron tomar burbujas cerca del Ebro, pero bueno…comediantes casi que somos todos :-)

    Un saludo

  2. Mira que me hizo ilusión ver a mi colega de profesión por ahí, el amigo Osquitar (ahora Errepe) con quien he compartido bonitos momentos por esos mundos. Aún recuerdo un Bilbao: El man llegaba de USA todo zumbado por el jet lag y al día siguiente se iba a Rusia. Recuerdo su lacónica frase: “Luego me dicen que lo tengo todo vendido”

    Gran tipo

  3. Viejo truco, Iñaki. Yo, dependiendo del pie con que me levante y la identidad de aquel a quien vaya a presentarme, digo que soy “Gerry Dawes”, “JOe Dressner”, “Víctor de la Serna, Jr.” o “Iñaki Gómez Legorburu”.

    Y… ¡Coño, Gonzalín! Ahora noto que no mencion’e nada sobre la heroica labor del Erre (y la tuya) como viajantes de bodegas famosas. La verdad es que no sé como pueden…

    M.

  4. voy a tener que cambiarme el nick otra vez… coñoooo no recordaba habérmelo pasado tan tan bien… te falta el único vinito que no te disgustó de los del palacios… vendimia 2007 u 8….

    estoy de acuerdo con todo, quizás el Rinaldi, no me pareció tan tánico y corto, pero lo cierto es que el sella fue algo realmente interesante que no olvidaré… ya lo tengo localizado y conseguiré algunas botellas en breve… espero!! si quieres ignacio, las abrimos a las orillas del ebro un día…
    gracias por la cena y la compañía que fue lo mejor de mi visita a sto domingo…

  5. “Pozí” Manolón.

    Yo no sé Errepe pero yo esto de los viajes me tiene bastante cansado. Lo peor es cuando llegas muerto de un viaje sin saber ni en qué hora vives y con náusea aérea y la gente que no tiene idea de lo que es esto te ve y te dice: Joder macho qué suerte tienes

  6. Erre,

    Tu afán de mantener tu identidad “secreta” a base de nicks es algo cuya lógica me elude. Pero bueno, allá tú. Tus motivos los tendrás. Eso sí, creo que lo que va a tener que pasar es que no me digas a mí quien es el personaje detrás del nuevo nick, a ver por cuanto tiempo cuela.

    Como grupito pequeño, creo que nos lo pasamos muy bien. Claro, eso por las fotos que te tomé a ti, que todas son de un juergueroooo…

    No tomé nota de ese Palacios Remondo Vendimia. En efecto, fue el único de los tres vinos al que le sentí vida y un poco de élan. El plácet, pues, lo que dije. Hay que visualizarlo en otro plano si uno quiere encontrar algún disfrute en él. Y yo no soy particularmente capaz. El Reserva, pensándolo bien, era más o menos como el Plácet en tinto.

    El Rinaldi estaba cerrado a cal y canto. Eso pasa, si no por la edad, por los brincos que tiene que haber dado en avión antes de llegar a nuestra mesa.

    Y me alegro que tengas ya fuente de Lessona. No dejes de probar el Bramaterra y, sobre todo, el tinto plurivarietal “Orbello”, que es consistentemente delicioso. Hacen un blanco y un rosado también, pero en comparación con los tintos nunca me han impresionado tanto.

    Y que se repita, hombre, que no todo puede ser la agonía del viajante en constante movimiento hacia la próxima venta…

    A lo que iba, que era por lo que dice Gonzalín…

    Envidia, lo que se dice envidia, sólo puede tenerla de ese trabajo de ustedes el que ignora completamente su verdadera naturaleza.

    Siempre m dije que Jonathan Nossiter, para dar aún mayor impacto en Mondovino a los puntos negativos sobre la globalización de la industria del vino, debió hacer un par de segmentos con los promotores trotamundos de bodegas de ésas que “lo tienen todo vendido”. Hubiera estado chulo…

    M.

  7. acabo de llegar de Korea y Japon en 5 días…

    si pongo fotos de las comidas y algunas de las asistentes a las catas en actitud muy cariñosa, lo mismo da el pego y consigo a alguien que quiera hacer mi trabajo y encima quiera pagar por ello, como me han llegado a decir por hacer el mío…

    ánimo Gonzalo, que yo te entiendo… un abrazo fuerte y feliz navidad… por cierto estuve con sara hace poquito en la cena d viajantes.. debiste haber venido…

  8. Muy bueno Errepe. Esa cena coincidía con el cumpleaños de mi esposa y claro…

    Feiz navidad. Cuídate fenómeno

  9. ¡Qué bonito! Yo es que a esto le veo potencial a montones, vamos… Convertir LOB en punto de reunión periódica de miembros de la profesión más glamorosa/sacrificada/incomprendida del mundo, o sea la del viajante español de grupo bodeguero…

    Podrían ustedes tomarme prestado el chiringuito y contar ss historias de excesos, gula, lujuria, abuso laboral, terror, risa, tránsito pesadillesco o lo que sea, así dando a conocer al mundo la verdad sobre este métier tan singular que han elegido (o que los ha elegido a ustees).

    Podría ser algo tipo esas “Confesiones de mi taxi” que ponen en la tele tarde en la noche. O ponían.

    O, alternativamente, algo tipo “The Love Boat”, con diversas estrellas invitadas y el personal haciendo todo tipo de trapisondas.

    ¿Se animan? Esto puede ser el trampolín a la fama… :-)

    M.

  10. aquí es donde mi empeño por el anonimato sería absolutamente innegociable y necesario… sino, se quedaría la cosa en unos comenatarios tipo puntos enológicos… por cierto, hablando de puntos, el WS ha dado 93 al Lopez Heredia 90… que fuerte, no?? me pinchan y no me sacan sangre…

  11. Ya lo comenté en una entrada de hace varios días (“Los visitantes 6″, si no me equivoco). Decía que es un sorprendente lapsus hacia el buen gusto y sano juicio por parte de esa revista, sobre la cual mi opinión creo que se sobreentiende.

    Siempre he dicho, amigo, que insistir en el “anonimato” hoy día es completamente sin sentido. Tarde o temprano sale a relucir que eres tú quien está detrás de un seudónimo. Además, siempre he creido que las historias, si verídicas, mejor contarlas con el nombre verídico de uno. Porque adjudicárselas a un seudónimo—por temor a lo que sea—es convertirlas a priori en ficción.

    No mola lo mismo.

    M.

  12. Hola! Tanto tiempo…
    Respecto al Torrontés de Terrazas, lo de la altura es su perfil de marketing.
    No entiendo bien lo de tecnointervención, pero por lo que creo entender, te digo que es enología y punto.
    Si querés probar Torros auténticos, tenés que comprar de bodegas salteñas y casi seguro que no le errás. Todos los de bodegas mendocinas, aunque estén hechos con uvas salteñas o directamente en Salta, están diseñados con el perfil moderno (gay o con reminiscencias a Sauvignon Blanc).
    Saludos!

  13. Mucho tiempo, Adrián, sí.

    No dudo que haya mucho torrontés auténtico que me conmueva si me doy el salto a Salta. Pero vamos, que ahora mismo en la agenda de viajes ése me queda un poquito lejos.

    Sigo sin entender lo del “perfil gay” del vino moderno. Pero bueno, algún día va y lo entiendo de golpe. Y no sé, eso de las “reminiscencias a sauvignon blanc” me parece un poco injusto para con los buenos exponentes de esa variedad (en Francia, el Sudtirol y algún otro lugar que ahora no recuerdo). ¿No sería bueno endilgarle una cola gentilicia a la variedad, por lo de la claridad?

    M.

  14. “Sella trabaja dos viñedos como monopoles, Bramaterra y Lessona.” No se’ si entiendo bien lo que dices aqui’, Manuel, pero en Lessona, que yo sepa, hay tambien Paolo de Marchi con su etiqueta “Proprieta’ Sperino”, mientras en Bramaterra tambien existen buen numero de otros productores (Filippo Barni, Odilio Antoniotti etc.). !Feliz navidad!

  15. Pues gracias por el dato, Tyrle. Tenía entendido que Sella era el único elaborador que trabajaba esos dos viñedos, pero con esto que me dices, el juego cambia. Por cierto, la información creo que la saqué de un brochure de Sella que una vez me mandó en PDF mi amigo Luca Mazzoleni, que trabajaba con el importador de Sella a EEUU.

    ¿Qué tal los otros productores?

    Muy felices fiestas a ti también.

    M.

  16. Corrección hecha arriba y nota aclaratoria añadida. Lo más curioso de todo es que en algunos artículos aparece el mismo error, mientras que en otras historias breves de Sella se puntualiza que trabajan las DOC Lessona y Bramaterra “casi” como monopoles.

    M.

  17. En Lessona, Sperino – buen vino, indiscutible elegancia; no obstante, para mi no llega a los niveles de Sella, el “classico”, ni mucho menos el Omaggio a QS. Por si fuera poco, tiene un precio “Barolo” – roza los 40 EUR…
    En Bramaterra, entre los que conozco el que mas me gusta es Filippo Barni con su Vigna Dos Pilun (2004 me parece fenomenal); ademas Antoniotti Bramaterra (algo menos interesante, pero siempre buen vinito, me parece aun mas marcado por el caracter de vespolina y croatina que los demas) y Matteo Baldin (probado solo una vez, pero recuerdo que me gusto’ bastante) -

  18. Manuel Camblor

    Esto lo decide, Tyrle. Mis próximas vacaciones europeas incluirán una visita al Piemonte septentrional. Necesaria. Tengo que probar todo eso y es ya.

    Gracias por las referencias y muy feliz año.

    M.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s