Archivo diario: diciembre 22, 2009

Apuntes desde el montón

Me preocupo bastante por los principiantes. Es que lo de iniciarse en esto del vino en los últimos dos lustros tiene que haber sido y seguir siendo una jodienda.

Lo digo porque a cada rato se me ocurre irme a ver lo que bebe la gente que no tiene idea de que hay algo mejor, o la que sólo tiene acceso a tecnoenoproducto  “básico”.

Una jodienda, sí señor. Y desde que vivo donde vivo las instancias en las que constato eso son cada vez más numerosas. Porque para los que aspiramos a beber vino como parte de nuestra cotidianeidad, en Santo Domingo el caro y malo está que no veas.

Claro, lo de “malo” es a mi entender, aunque algunos defensores del mercado globalista del vino saltarán con el sonsonete de que vivimos en un momento histórico con cantidades fenomenales de marcas de vino de “calidad” inimaginable en el pasado.

Dirán que voy predispuesto cada vez que me decido a probar esos vinos por debajo de los US$20 que debieran ser la dieta diaria del neófito actual, aquellos con los que se va forjando el gusto personal…  Bueno, para los efectos son los vinos “de batalla”—buenos, bonitos y baratos—los que deben mojar el pan nuestro de cada día para aquellos que contamos con cierto volumen de experiencia vínica y opiniones claras, pero que también tenemos un par de hijos que mandar al cole…

Nada, que bienvenidos a otra de mis expediciones hacia “lo básico” en la cultureta actual del vino. Pueden irme cogiendo pena ya. Así de mal se me ha visto bebiendo en algunas noches.

¿Qué puedo decirles del Canepa, Sauvignon Blanc “Classico”, Valle Central, Chile 2008, el Herederos del Marqués de Riscal, Rueda 2008 y el Ruffino, Orvieto Classico 2008? Que salvo quizás ligeras diferencias en concentración y azúcar residual, bien podrían ser el mismo vino sin alma, maquillado de seudotropicalidad, a la vez que esterilizado para su protección, etc., etc. En las inmortales palabras del inmenso Kiko Veneno, “la Coca-Cola siempre es igual”. Y el Seven-Up también. Si fuese un entusiasta recién iniciado y  estos fueran los tres primeros blancos que me encontrara concluiría que el vino es probablemente más aburrido que la cerveza “light”. Y más caro.

Me sorprendió un poco el Norton, Malbec, Mendoza 2009 por su olorcito a pan de pasas tostado. Una manera original de disfrazarte otros tonos virutescos que aparecen más tarde, embarrando la cereza ligeramente desecada. Notas de cereza, pasa y especias en una boca simple. Cuerpo medio, con buena acidez en un posgusto en el que la maderita viene a fastidiar la paciencia un poco. Josie lo cualifica como un tintillo “de quiero y no puedo”. Yo soy un poquito más benévolo. Si se lo echas a una pizza de mejor calidad que la del vino, ni te enteras.

El Errepé del que les hablaba en la entrada anterior me dejó de regalo—ya que no podíamos abrirla decorosamente aquella noche en la trattoria—una botella del Herencia Remondo, “La Montesa” Crianza, Rioja 2005. Pero antes de eviscerar dicho vino, he de contarles una cosita.

En los comentarios de la antedicha entrada, el Errepé me reclamó que se me había olvidado el Palacios Remondo, “La Vendimia” Tinto Joven, Alfaro, Rioja 2008. Antes de probar ese vino, él me había dicho  que estaba seguro que éste sería mi preferido entre los vinos de esa bodega, para la que trabaja.

Fácil eso de ser el preferido cuando los otros dos que probamos en aquella cena me habían gustado muy poco. Pero es cosa de ver el proverbial vaso “medio lleno”, ¿no?

Y para inflar el optimismo, les anuncio que he recuperado mi nota del “La Vendimia”. Dice: Un tinto muy bonito—jugoso y especiado, fresco y alegre. Fruta roja y negra para no pensársela mucho. Buena acidez en un posgusto que no esperaba tan largo. Claro, habrá que ver cuanto piden por esto en el mercado dominicano, porque probablemente de los veinte verdes no baja.

Esta nota queda en marcadísimo contraste con la del crianza 2005, un vinón grande y fláccido, con aromas de galletas Oreo, cuero y sopa de ciruela. Recortado de posgusto y con su 14% de alcohol demasiado en evidencia para mi gusto. Hay su acidez al final, pero como que ni fu ni fa.

Claro, si lo peor que probara fuese este rioja podría existir la posibilidad de estar en paz con el mundo. Pero no. Es que siempre aparece alguien empecinado en demostrarte que se puede hacer algo aún más ofensivo. Y usualmente ese alguien es o del Hemisferio Sur, o de Ribera del Duero.

Comprendan, está uno muy tranquilo en la vida cuando de repente le regalan una botella del Errázuriz, Pinot Noir Reserva, Valle de Casablanca 2008. “A ver si te gusta más que aquel ‘Wild Ferment’ que crucificaste el otro día”, me dijo el regalante.

¿Cuáles eran las probabilidades de que esto fuese buen pinot noir?

Mejor no especular. Mermelada de fresa y gasolina bajo un tufazo mofético de reducción (tomen tapón de rosca, amigos…). Entra ligero en boca e inmediatamente te das cuenta que lo que está es descarnado. Cortito. Su 13.8% de alcohol no te deja la boca sin antes asestarte un piñazo.

Volviendo a aquella formulación que apliqué a los blancos: Si fuese ese infeliz neófito que llega al pinot noir sólo para encontrarse con esto, probablemente le cogería un terror inusitado a esa variedad.

Iba a contarles de media docena más de enoproductos de este orden, reflejos de la “calidad” que vende la megaindustria actual, pero se me han quitado las ganas.

En otro orden de ideas, que viene a ser siempre el mismo si me conozco un poco, el otro día Francisco Bosco (que resulta ser chileno, mire ujté) me dice que le extraña no ver más momentos musicales “punk” en estas páginas.

Es algo que me ha dejado pensando. Porque mi espíritu punk a los casi 42 años no es lo que era a los 20… De hecho, que me muestren a un punk integral cuarentón, por favor, porque no sé que pinta tiene eso.

Mientras sorteo esta nueva crisis existencial Made In La otra botella, les dejo con un videito. Los que son fans de La otra botella en Facebook ya conocen esta genial canción de Wave Machines. Los que no son fans aún deben hacerse. Miren que allá está muy buena la cosa…

Esta es, por cierto, mi última entrega hasta después de Navidad, cuando volveré con toda la intensidad de los Premios El Botellazo™ 2009. Hay una categoría en estos premios que aún no está decidida, la del “Blog del Año, División Espanich”. Les ruego me den sus ideas y sugerencias sobre cual de tantos blogs excelentes que hay merece ser tocado por el vidrio en el 2009.

Y eso era. Muy feliz Navidad a todos. Aquí tienen a Wave Machines con “Punk Spirit”.