Archivo diario: diciembre 26, 2009

Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (5)

Los que leen La otra botella con regularidad saben que el Botellazo™ al Disco del Año se me ha vuelto problemático. Escribí con cierto sentimentalismo sobre la desaparición de las grandes tiendas de discos donde mucho rato pasaba y mucho dinero gastaba—en lo que parece ser otra vida. En comparación con aquellos viejos tiempos, ya casi no adquiero CDs. Ahora me limito a bajar canciones individuales de sitios dedicados a vender mp3. Como mucho, me bajo porciones de álbumes.

Quizás eso ha servido para limitar el número de candidatos a este premio en un año en el que he encontrado varios álbumes excelentes. Estuvo The Fountain de Echo & The Bunnymen y, si queremos otro gran retorno de un gran veterano, Who Was Changed and Who Was Dead, de John Wesley Harding. Del lado del hip hop tuvimos el monumental Blaqout, de DJ Quik y Kurupt y la británica Speech DeBelle, cuya vocecita infantil carga letras de un peso imponente. Y del lado pop estaban The xx con xx, The Noisettes, Metric, Phoenix, Passion Pit y algunos más. Incluso hasta estuve considerando el intrigante Secret, Profane and Sugarcane de Elvis Costello. Y ese álbum a duo de Pete Yorn y Scarlet Johansson, Break Up, que parecería absurdo como concepto, pero que es magnífico como realidad. Todos fueron discos que adquirí enteros, fuese en copia dura o en download.

Pero al final, el Disco del Año en La otra botella, el que ha sonado incesantemente y me ha intrigado por música y letra, es otro.

A.C. Newman es el principal compositor detrás de la superbanda de rock alternativo The New Pornographers. Ha sacado dos álbumes en solitario hasta el momento que a veces superan en calidad al trabajo que hace con New Pornographers. El Botellazo™ es para su Get Guilty, un álbum que a nivel de superficie es pop, pero que da mucho más de sí que mero entretenimiento auditorio de sus irresistibles melodías. Aquí hay ambigüedad lírica que da gran profundidad al material. El corito más feliz esconde algún sentimiento conflictuado, espinoso, oscuro, y te encuentras disfrutando del conflicto, de la espina, de la oscuridad que contradice los brillos alegres de la música. Eso me gusta. Es tensión. Vitaliza. Si he de decir que tengo pistas favoritas, entonces diré que son “Prophets”, “All of My Days and All of My Days Off”, “The Changeling (Get Guilty)”, “Submarines of Stockholm”, pero sobre todo ésta:

Es pop perfecto, pero es también muchas otras cosas. Como debe ser.

No puede olvidarse una de las categorías más divertidas en estos Premnios El Botellazo™. Es una categoría que incluye cariñosas curas de humildad para mí y para muchos amigos míos. Me refiero al Botellazo™ Especial Y No Estaba Muerto, No, No a Vinos de los Que No Se Esperaba y Dieron. Porque siempre aparece un vino que la gente cree “muerto”, o “estropeado”, o de otra forma “horrible”, pero que sorprende a todo el mundo al revivir y embellecerse con un poco de aire.

Este año, ese Botellazo™ Especial es para el Az. Agr. Cristiano Guttarolo, Primitivo “Anfora”, Gioia del Colle DOC, Puglia 2006. Imposible olvidar aquella noche con cuatro amigos en casa de Brad Kane en la que la mayoría vociferaba sobre “el pestazo” de esta botella. Se probó. Se escupió con gestos de asco, miedo, incredulidad—lo que quieran. Y se olvidó. Luego, al final de la noche, revisitada, nos dejó a todos alucinados por lo bello que se había puesto el patito feo con olor a muerte.

Pero así es la vida. Das algo por sentado y es muy probable que te lleves un susto cuando resulte ser de otro modo.

Hablando de cosas que uno da por sentado y que luego resultan ser… Bueno, ya ustedes saben. Iba a decirles que nos acercamos vertiginosamente a uno de los premios más importantes de la noche, el Botellazo™ a La personalidad del Año en el Mundo del Vino. Es una categoría en la que el ganador fue asunto de pocas dudas.

Pero antes de entrar en esa materia tengo que tomarme un momento para agradecer a todos aquellos entre ustedes que ya se han hecho fans de la página de La otra botella en Facebook. Espero que estén satisfechos con la cantidad y calidad de contenido que allí les presento, que quizás sirva para enriquecer la experiencia que pretende ser este blogcito. O al menos que sirva para divertirse y cotillear un poco, que también son finalidades muy loables.

Ahora mismo, la página cuenta con 191 fans. Me haría mucha ilusión comenzar el año nuevo superando los 200 y camino a los 300. Quienes ven esta transmisión en semidirecto y desnudo y no son fans aún, pues un poquito de por favó, que se me están perdiendo de algo muy bueno a lo que le doy mucho cariño. Digamos que me hace tanta ilusión como esa preciosa Electromatic Corvette (que tan bien suena, dicho sea de paso).

Con la venia del respetable, tendremos un par de momentos musicales consecutivos. Eso es porque me llaman de casa, que hay una gotera que resolver, o un acondicionador de aire estropeado en estas tierras de calorazos acojonantes 24/7/365. Entraré y saldré a ratos en lo que resuelvo este lío… Aquí tienen a Speech DeBelle, una de las finalistas para el Disco del Año de La otra botella. Como diría un amiguete mexicano que tengo, “chida la rola”, que se llama “Spinnin’”:

Otros magníficos finalistas en lo del Disco del Año fueron The xx. Su álbum epónimo lleva un par de meses en severa rotación en las oficinas de La otra botella. Pop de cámara, como le dicen los críticos. Mínimo. Preciso. “Islands”:

[En un momento volvemos con el desenlace de estos dramáticos Premios El Botellazo™ de La otra botella. Vayan a hacerse un bocadillo y fans en Facebook, hombre...)

Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (4)

Disculpen la demora, pero es que estaba leyendo lo del intento de atentado terrorista en aquel vuelo Amsterdam Detroit. Menudo cretino.

Volvemos a lo nuestro, alegres de que la cosa haya quedado en tan poquito.

Estábamos a punto de entrarle al Botellazo™ en honor de Como Deberían Ser las Cosas/División Blancos. En éste la cosa no estuvo tan reñida y el ganador es reincidente en estos premios. Este Botellazo™ va por hacer las cosas bien, a un elaborador excelente que entiende que solamente se debe introducir un vino nuevo en el portafolio de su bodega si hay una razón verdaderamente legítima y un producto verdaderamente diferente al resto de los que ya hace. Esto lo deberían entender los que han saturado el mercado internacional con miles de  “marcas” de pacotilla que son reclamo de tecnovinos idénticos. El merecedor de este Botellazo™ es el François Pinon, “Silex Noir”, Vouvray 2007, un vino que viene a engrosar un conjunto estelar de vinos con verdadero carácter. Sobre él escribí hace unos meses:

La nariz…. me resulta muy agradable, con una fruta que me parece cruce entre grosella y litchi, seguida por toronja blanca, naranja y arena. Quizás me sugestiona la etiqueta, pero siento una “oscuridad” volcánica en ese aspecto mineral. Cosas… Hay también una gotita de miel y algo de talco en la mezcla. En boca es tendre, o sea, ligeramente dulce, pero firme de tono. Inmediatamente te convence de que va completamente en serio. Una panoplia de deliciosas frutas cítricas de diversos colores, dulzores y niveles de acidez. Intenso. Polifónico en su entrada, esto. Excelente persistencia, con tonos de anís y… ¿Zumaque? ¿Ruibarbo? Esas notas finales—tirando a un amargor placentero—resultan extremadamente exóticas y atractivas en estas latitudes caribeñas. Muy curioso y muy rico. Otra referencia más de un elaborador estelar en el Loira.

Bueno, porque hay mucha música interesante este año, ahora nos vamos a otro momentito de cosas buenas a cargo de un grupo que ha sufrido esa extraña transformación que los hace más comercialmente viables, pero sin sumirlos en la mediocridad del montón. Verdadero talento musical ayuda mucho en este caso. Aquí están The Noisettes…

No dejará nunca de sorprenderme la legitimidad que puede tener la onda retro si se sabe manejar. Artistas como Camera Obscura, Nikka Costa, Lucky Soul y estos Noisettes lo hacen a uno recordar otras épocas, otros sonidos, a la vez energizándolos y dándoles una indiscutible relevancia.

Hablando de retro… ¿No les dan ganas a veces de volver a los tiempos en que no teníamos ni móviles ni tanta comunicación? ¡Porque miren que jodeeeeeeeee! Es que el mío lleva rato vibrando y no lo tengo en el sitio donde esas vibraciones se aprecian. A ver, con permiso…

¡Coñóoooooo, la Academia! Que ya han decidido lo del Blog del Año/División España y Latinoamérica y me lo han mandado por SMS. Si no llego a interrumpir para fijarme, no nos enteramos.

Y el Botellazo™ es para un blog bastante nuevo, pero que ha demostrado tener tremendas espuelas. Su autor es otro de los que no han dejado pasar muchas en cuanto al Wine Future Rioja 09 y otras cosas así. Escrito desde una perspectiva riojana-universal por un querido amigo y compañero de muchas batallitas internáuticas, que traiga la cabeza www.ino, que el Botellazo es para… ¡Universal de vinos!

Bonito diseño que tiene, sí señor…

En tema de cosas no tan bonitas, pasamos ahora a un Botellazo™ al que voy a cambiarle el nombre. Antes era el premio a la Horterada Vínica del Año, pero dado lo entrañable que siempre me ha resultado el ganador, este año lo llamaremos el Botellazo™ al Peor Lapsus de Buen Gusto y Gallardía en el Mundo del Vino. El ganador de este galardón a tan dudoso logro es el venerable Michael Broadbent, por la demanda que le metió a Random House intentando impedir la publicación en el Reino Unido de The Billionaire’s Vinegar, el maravilloso libro de Benjamin Wallace sobre la falsificación de vinos y el tráfico en vinos falsificados. La demanda fue resuelta fuera de corte. Pero no creo que eso haya reestablecido mucho a Michael Broadbent.

Nada, que él quiso jugarla así.

Es un placer añadirle cola a este Botellazo™ que otrora fuese a la Horterada del Año. Premiaremos ahora a algo habitualmente hortera que, misteriosamente, tiene un arranque repentino de no sé qué y… Bueno, que el Botellazo™ 2009 al Arranque de Buen Gusto en Algo o Alguien que Creíamos Incapaz de Semejante Cosa es para… ¡El Wine Spectator, por incluir entre su “Top 100″ el R. López de Heredia, Viña Tondonia Blanco Reserva, Rioja 1990!

Repitan conmigo, a ver… Yo flipo, tú flipas, él flipa, nosotros flipamos…

Hora de otro interludio musical y de una pausa. Kristoffer Ragnstam es un cantante y compositor sueco que podría ser el hijo revirao e infinitamente más talentoso de alguien de Abba. Ya en algún momento ha aparecido en La otra botella con algo excelente y muy corporealmente meneante. Ahora viene con una de su nuevo disco. Lleva título de nota de cata mía, la canción, y es pegajosísima:

(Pronto, más…)

Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (3)

Todo conecta, Suena un poco extraño como mantra, pero yo lo uso constantemente, con felicísimos resultados.

El Botellazo™ al Blog de Vino del Año/División Internacional podría comenzar a hacerse difícil de otorgar por la inmensa cantidad de blogs valiosos que hay en diversos idiomas que no son el nuestro. Un reconocimiento especial lo merecen maravillosas páginas como In Vino Veritas de Alice Feiring, Rockss & Fruit de Lyle Fass, Captain Tumorman de Joe Dressner, Le blog d’Olif, Jim’s Loire de Jim Budd, Wine-Wein-Vino-Vin de James Wright, o Vino al vino de Franco Zilliani. o Wine Tasting, Vineyards in France de Bertrand Celce. Algún par de ellos ya habrán recibido un Botellazo™ por su excepcional labor. Y no quiero que parezca que propongo una lista preferencial comprensiva. No señor. Ese puñadito es solamente un arañar de la superficie de la inmensidad blogosférica. Somos legión.

Pero a lo que íbamos. Todo conecta. Los que prestan atención habrán notado un patroncito que emerge al final del segmento anterior, en el resumen del Suceso del Año. Detrás de la historia hay un blog en particular que se ha destacado por una labor periodística excepcional—por plantear preguntas tan difíciles como cruciales a los implicados en los escándalos; por mantener un temple envidiable en discusiones que a veces amenazaban con agriarse mucho; por continuar la investigación hasta sus últimas consecuencias, siempre con sentido del humor… Por informarnos clara y honestamente. Este botellazo lo doy con admiración a… ¡Tyler Colman y su fenomenal Dr. Vino!

Digamos que sin los brillantes posts de Dr. Vino nuestro Suceso del Año hubiese sido mucho menos. Excelente investigación, excelente interpretación de lo investigado y excelente presentación de información. Tomarían los que se llaman a sí mismos “periodistas” en los medios tradicionales (la mayoría de los cuales no son más que desinformadores y publicistas baratos  para la industria global del vino) para un día de fiesta… Dr. Vino es un modelo a seguir y lo seguiré diciendo: Cuando sea mayor quiero ser tener un blog así.

Bueno, pero ya está bueno con las loas, que hay que continuar.

El Botellazo™ en la categoría Como Debieran Ser las Cosas/División Tintos es otro que ha salido dificilillo este año. Al final ha resultado en un empate, o sea que con una misma botella he de propinar dos botellazos a dos tintos distintos que me hicieron decirme para mis adentros: “¡Qué bien estaría el mundo si hubiese mucho más vino así!”

El primero de los dos medios Botellazos es para un vino emblemático de las posibilidades de presentar inequívocamente un terroir riojano. Con su impresionante transparencia y pureza, este vino me dejó ver facetas del tempranillo que o no había visto nunca, o sencillamente se me habían olvidado del todo en los diluvios chapapóticos de la alta expresión. Incluso en los riojas clásicos de las bodegas históricas que tanto respeto yo esas facetas eran invisibles. Pero vino un francés y…

La historia ya la conté. El vino es el Olivier Rivière, “Rayos Uva”, Rioja 2007 y sobre él me manifesté así:

Este “Rayos Uva” 2007 lo dice todo por sí solo. Sé que he dicho muchas veces que el tempranillo, vinificado monovarietalmente, no es particularmente excitante. Me trago esas palabras ante este vino. Es ahumado, especiado y muy afrutado, con tonos minerales por doquier. Se las arregla para entrar en boca sedosa y cálidamente, pero a la vez para mantener siempre un nivel de frescura y tensión que lo hacen sumamente estimulante al paladar. Largo y delicioso posgusto, con capas de sabor que acaban siendo una más cautivadora que la otra.

¿Les he dicho que esto me encantó?

No, por si acaso…

Claro, seguro que dentro de un rato viene alguno a decirme que si ese francés es esto o aquello, que si el vino no es lo que me imagino y que… Bueno, conocemos la canción. Me pongo gómezpallaresco y digo que lo que vale es lo que me bebí, que me lo bebí con un gustoooo…

El co-ganador del Botellazo™ en la división Como Debieran Ser las Cosas/División Tintos es un vino que para mí fue deseo a la primera olisqueada, amor al primer sorbo y posgusto de felicidad duradera. Recordemos:

Un vino de bonito color frambuesa con fondo violáceo, este SP68. El nombre le viene de la carretera que pasa delante de la casa de Arianna Occhipinti en Vittoria, la Strada Provinciale 68 Vittoria-Pedalino. No tengo el trasfondo exacto en cuanto a la decisión de ponerle así al vino, pero créanme, estoy haciendo mis pesquisas. De todos modos, si este vino es el que da la carretera en cuestión, noble vía es.

Aroma salino y vivaz, con fruta roja muy pura y abundante mineralidad. De fondo se siente un deje de naranja rubí y algo distante que me hace pensar en carne cruda y ajonjolí tostado. Suculento en boca, repitiendo las impresiones de la nariz en un vino ligero, jugoso, de acidez vibrante. Largo posgusto con bellas notas salinas realzando la fruta.

Pero esta descripción se queda corta con respecto a la experiencia, lo juro. Ayer le explicaba a un chico qué es lo que me cautiva tanto en un buen vino natural y el clarísimo ejemplo que me venía a la mente para ilustrar lo que quería decir del SP68. Muchos amantes del vino tecnológico y/o puntista se enfocan en lo “poderoso” que les resulta un caldo como descriptor positivo. Usualmente la idea de “poder” va ligada a corpulencia, a densidad, a peso percibido.

En el caso del SP68 pienso en poder de otro tipo, más bien en el sentido de “energía”, de “electricidad”. Estoy hablando de un vino claro, ligero, pero que sin embargo exhibe auténtico élan. Es grácil y seguro en su movimiento. Evoca para mí la tensión en la musculatura de un gimnasta realizando una rutina impecable. El poder queda condicionado por la gracia a la que ha de servir.

Difícil de explicar, pero este tipo de energía y tensión es para mí una de las marcas de identidad más inconfundibles del vino natural, del vino vivo.

Revelado está. Esa primera botella, un flechazo instantáneo, la bebí en mi habitación del Essex House, con comida china. Luego un par más repitieron la maravilla que es el Occhipinti, Nero d’Avola-Frappato “SP68″, Sicilia IGT 2008. Como debieran ser las cosas…

Claro, hay que considerar también que si todo el vino fuera así andaría yo como aquel personaje de la película de Truffaut, L’homme qui aimait les femmes, descocado de uno en otro sin comprometerme jamás y a la vez comprometido con el arte del amor. Que es que puedo imaginármelo.

Pasamos a otro momento musical con uno de los artistas que no pueden hacer nada mal según Camblor. Acústico haciendo lo suyo, que es una mezcla bellamente caprichosa de funk, blues, hip hop, pop y rock, el gran tesoro de Filadelfia, G. Love…

¿Les conté que todo conecta? Santa Claus consideró, habiéndose leido los borradores de los primeros dos segmentos del Botellazo™ 2009, que éste ha sido un año en el que los que nos hemos portado bien, nos hemos portado muy bien. Por eso, debajo del árbol birlado de casa, me ha dejado un regalito muy bonito, que me conecta con G. Love. Es que G. usa una muy parecida cuando decide irse eléctrico, aunque la de él es diseñada específicamente para él por Gretsch. Pero la que me ha alegrado los últimos dos días a mí, comprada por el gordo del traje rojo con mi dinero, es una Electromatic Corvette que no está menos guapa que la del filadelfónico.

(Interrumpimos momentáneamente nuestra transmisión para enterarnos bien de lo que ha pasado con un vuelo de Northwestern de Amsterdam a Detroit… Parece que otro pendejo imbécil con aspiraciones terroristas ha intentado volar un avión, pero felizmente ha fracasado. En cuanto sepa alguito de los pormenores, vuelvo.)

Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (2)

Ya estamos de vuelta en la entrega de los Premios El Botellazo™ 2009 de La otra botella. Es el momento perfecto para introducir una nueva categoría a premiar. Es una categoría que quizás debí introducir ya en el 2007, cuando me saqué de la manga la primera entrega de estos premios. Lo digo porque en la cultura y la cultureta del vino vivimos en un momento de grandes cambios. Movimientos tectónicos, me atrevería a llamarlos. Y de grandes revelaciones. Es precisamente el Botellazo™ al Personaje Revelación del Año el que pretendo presentar ahora. Un individuo cuya aparición en el medio fue tan repentina como… Bueno, eso, reveladora. Nos hizo dejar de mirarnos el ombligo y prestar atención. Nos hizo descubrir nuevos registros experienciales, nuevos lenguajes para intercambiar las experiencias de nuestra enochaladura. La academia está convencida unánimemente de que su impacto sobre el mundo del vino, que apenas comienza a sentirse, será profundo y duradero.

El Botellazo™ al Personaje Revelación no podía ser para más nadie. Es deeeee… ¡Sadat X!

Y ahora toca el Botellazo™ a La Canción del Año. Recuerden ustedes que, dada la medalaganaria naturaleza de estos premios, esta es una selección muy personal de Camblor, no sometida a votación alguna y haciendo caso omiso de los consejos de diversos prójimos sobre potenciales nominaciones. Este Botellazo™ lo propino gustoso a un grupo que sigo desde mi adolescencia. Han engendrado hordas de imitadores— particularmente entre las filas del rock alternativo de las últimas dos décadas—y en el 2009 hacen el más triunfal de los retornos después de años de ausencia, para demostrar irrefutablemente que el original es el mejor y enseñarnos como se hacen las cosas.

En escena, amigos y amigas, con “I Think I Need It, Too”, La Canción del Año de La otra botella, ¡Echo & The Bunnymen!

Inmensos, ¿verdad?

Y hablando de cosas grandes, ahora tenemos el Botellazo™  “Héroes del Silencio” al Heroismo Jodedor en el Mundo del Vino. Este premio lo propino con gran sentimiento al último  auténtico periodista que queda en España cubriendo asuntos del vino. Este hombre, ante el silencio cómplice de la vastísima mayoría de su profesión, afrontó con integridad el ya famoso Affaire Campo y la multiplicidad de micro y macroescándalos en torno a Wine Future Rioja 09, en busca de la verdad. En sus labores se topó con grandes impedimentos, censuras e intimidaciones. Temiendo verse desempleado, prefirió—aunque en su momento firmase un par de artículos verdaderamente valiosos en el diario para el que escribe—retomar un forzado “anonimato”. A ese gran defensor de la veracidad en el mundo del vino, un Botellazo™ de amigo solidario. El sabe quien es. Yo aplaudo su labor y la agradezco.

Hablando de periodismo y alejándonos de los pocos que aún son gloria de ese métier, conectemos con el Botellazo™ a la Cita Citable del Año. Este año se lo lleva un fósil de los viejos medios del vino, cuya labor “periodística” ha consistido mayormente en generar infomerciales para el mejor postor en diversas revistas. Anthony Dias Blue escribió lo siguiente sobre “los blogueros”:

…De todas formas, ¿quiénes son estos blogueros y, más importante aún, cuál es su motivación? Sería reconfortante hallar que son enófilos altruistas cuyo propósito es aportar perspectiva y valiosa información a consumidores afines. Pero la imagen que se presenta es de amargados y protestones insectos que, mientras miran las pantallas de sus computadoras y piensan en sus patéticos empleos en la vida real, dejan volar su resentimiento y sentido de fracaso personal en la forma de virulentos ataques contra los medios críticos establecidos (Mi traducción).

Yo no sé para ustedes, pero para mí es que ni pintada para el Botellazo™.

Un momento, por favor, que me vibra el móvil…

Es la academia. Que todavía no llegan a una decisión sobre la categoría Blog de Vino del Año/División España y Latinoamérica. ¡Mira que ha dado trabajo eso!

Pero ná. Procedamos con alguna otra mientras se ponen de acuerdo. El Botellazo™ al Libro de Vino del Año se convierte en el 2009 en un premio al más dudoso de los logros: Convertir un libro excelente en una porquería en menos de dos años.

Ya adivinaron, seguro. Hace dos años el Libro del Año de La otra botella lo fue Le goût et le pouvoir, de Jonathan Nossiter. Este año lo es la patéticamente desfasada y pretenciosa versión inglesa del mismo libro, Liquid Memory: Why Wine Matters. Los que quieran refrescarse en cuanto a mis opiniones sobre cuan birriosa es en realidad esta “traducción revisada” del libro de Nossiter, pueden hacerlo visitando mi entrada sobre él hace apenas un mes.

¡Vaya manera de autocancelarse!

íOtra vez con el móvil de los coj…! ¿Será posible? Perdonen…

Los de la academia. Que lo de ellos va para largo. Parecen estar beodos perdidos. Dicen que siga con lo mío, que me avisan. Que en el peor de los casos va y le votan todos a Vino para principiantes o la sumiller venezolana…

Bueno, pues a proceder con otros premios y listo, hombre, que la noche no será joven por siempre y no podemos hacerle la cirugía plástica.

El Botellazo™ al Suceso del Año dió una lucha muy reñida. Uno de los nominados parecía que iba a ganar de calle, pero al final hubo sorpresas. Es que la reflexión profunda sobre las cosas logra eso. De repente el favorito se ve desplazado por algo menos obvio y ¡zas!, te sorprende que algo parezca aún más importante. Así, aunque todos esperábamos que ese dechado de hipérbole, desencantos, dinerismos y escándalos que fue Wine Future Rioja 09 ganase este Botellazo™ sin tan siquiera despeinarse. Pero no. El Suceso del Año 2009 es… ¡La vertiginosa pérdida de credibilidad y prestigio de la organización de Robert M. Parker Jr., otrora “Emperador del Vino” y excelso gurú incorruptible de la enocultureta!

Denle un poco de mente al asunto… Parker se ha visto muy afectado en el 2009 por diversos asuntillos muy engorrosos. Primero estuvo lo de los empleados suyos que aceptan viajecitos de lujo (y, cuentan las malas lenguas, no necesariamente para “trabajo”) pagados por bodegas o grupos promotores de intereses vinícolas, en clara violación del código de ética establecido por Parker para su publicación, The Wine Advocate. ¿La respuesta de Parker a esto? Que el código ético aplica únicamente a él y no tiene modo de controlar a todos los “contratistas independientes” que colaboran con su publicación.

Buen momento para hacer calistenia con las cejas. Pero que no se cansen mucho, que hay más.

El lío de la ética llevó a muchos miembros de la comunidad de eRobertParker.com a cuestionar a su ídolo seriamente. Hubo episodios de censura, hilos cerrados y todas esas cosas tan bonitas que se dan en los foros cultureteros de discusión cuando algo no huele mal y alguien osa decirlo. Al final, hay rumores de un éxodo masivo de las mejores mentes de eRobertParker.com, desilusionadas, a otro sitio en la inmensidad de la internet del vino.

Pero ahí no acaba la cosa. Luego tuvimos el pintoresco episodio de Jay Miller y el “Sierra Carche” 2005. Resulta que el Dr. Miller puntuó muy alto un enoproducto de Jumilla en el Wine Advocate y el habitual megarrebaño de borregos salió a comprarlo en cantidad. Cuando las impresiones de alguno de esos compradores puntistas no radicalmente de las de Miller, dicho comprador llamó al “crítico” a contar. Pero el “crítico” nada. Por buen tiempo. Se investigó la cosa. El vino que probara Miller era la proverbial hostia. El que probó su lector, una porquería que no podía jamás ni nunca responder al hiperbólico verbaje que el doctorcete le dedicase. Miller nada de dar la cara… Follón internético Y a todas éstas, el más embarrado fue… Parker.

Luego estuvo lo de aquella cata a ciegas de burdeos del 2005 en la que Parker no puso una. Incapacidad de identificar vinos catados antes. Discrepancia radical de apreciaciones de vinos muy alabados anteriormente… Todo eso luce muy mal para alguien cuya fama de “supercatador” ha cautivado a multitudes de mentecatos durante un par de décadas.

Y encima tenemos la participación de Parker en el Wine Future Rioja 09, pese a todos los problemas legales de Pancho Campo MW, creador del evento, y las tremendas controversias en torno a cierta cata que oficiaría el gran gurú como clímax del festín de  marketing y coprofagia culturetista en Logroño.

Escandalito a escandalito, una de las vacas sagradas de la cultureta del vino va desacralizándose. Se trata nada más y nada menos que de la corrosión de una hegemonía, el declive de un imperio.  Y eso es todo un suceso. Estuvimos. Lo vimos ocurrir.

Y ahora, otro momentito musical con un semifinalista para el Disco del Año, Metric…

{Y en seguida volvemos con mucho más de los Premios El Botellazo™ 2009…)

Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (1)

Buenas noches, señoras y señores. Desde el Teatro Kodak en Los Angeles, bienvenidos aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

¡La tercera entrega anual de los Premios El Botellazo™ de La otra botella! En esta noche reconoceremos todo lo mejor y lo peor de la cultura y la cultureta del vino en este año 2009 que ahora se cierra, finalizando así esta peculiar primera década del s. XXI. Con ustedes nuestro anfitrión para esta noche, ¡Manueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel Camblooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooorrrrrr!

Bzzzzzzzzzzzzzzzzzzz. ¿Qué? ¿Que no estamos ni en el Kodak, ni en Los Angeles y Camblor está llamando de dóndeeeeeeeee? ¿De Santo Domingo? A ver:  ¿Aló? ¿Aló? ¿Me copia, amigo Camblor?

En off se escucha una voz distante, pero rotunda y calva como su propietario.

¡Manda güevos venir a sacarlo a uno del jacuzzi! ¿Qué quieren ahora?

Ah, ¿que ya comenzamos con lo del Botellazo™? ¡Madre mía! Que no lo dejan a uno ni hacer la digestión tranquilo. Bueno, chicas, pues, a vertirse, que tengo que trabajar.

No, en lo del blog.

Ya, ya. Pero no se pueden quedar, que me desconcentro y esto es importante. ¡Litigioooo! ¡Agapito! Hagan el favor de chequear que la planta tenga suficiente combustible, que no quiero que se me vaya a ir la luz en medio de esto que tengo que hacer.

Y tráiganme algo de beber en lo que me pongo el frac.

Y díganle al atorrante de Los Angeles que no joda más y que ponga una musiquita en lo que yo termino de prepararme.

¿Ya?

Okey…

¡Hola amigos y amigas de La otra botella! Es motivo de gran orgullo para mí darles la bienvenida a esta nueva entrega de los Premios El Botellazo™. No creo que sea necesario que me presente. Si están aquí, seguro que ya saben quien soy.

Los Premios El Botellazo™ son mi oportunidad para destacar cosas que han impactado ese aspecto tan crucial de mi diario existir que es el vino. También se le pega algún premio a la música, pero de eso hablamos después.

Ya hemos tenido, entre el compañero extraviado en Los Angeles que nos inició el sarao antes de tiempo y yo, suficiente preámbulo. A lo que vinimos. Como ven, no pude ponerme el frac. No contaba con lo que he engordado en los últimos quince años y no me sirve. En honor a Javier Krahe he decidido presentarme en este pijama blanco. Guapo, ¿verdad?

Pasemos inmediatamente a propinar nuestro primer Botellazo™ de la noche. Se trata del premio al  Vino Que Más Contribuyó a la Salud Mental de Camblor en el 2009/División Blancos.

Me permito recordarles la naturaleza 100% medalaganaria de esta premiación. Esta categoría es a la vez sumamente fácil y sumamente difícil, considerando que vivo donde vivo. La oferta de vino de verdad en esta isla del Caribe es bastante limitada y el hecho de que aparezca algo no solamente potable, sino digno de reconocimiento y compra (muy) repetida es testamento al lado positivo de la globalización, que permite que los vinos de un elaborador excelente que definitivamente no es parte de un grupo multinacional de enofactorías lleguen aquí.

He de decirles que mi primera impresión del vino que premiaré no fue del todo positiva, aunque viéndola retrospectivamente me doy cuenta de que puede haber tenido mucho más que ver con el entorno y mi disposición en aquella ocasión que con la calidad intrínseca del vino, que es magnífica. Tras aquella primera botella y una segunda, en casa hemos consumido por lo menos media docena más. Todas me han mantenido muy interesado de principio a fin. Y el vino no ha flaqueado en lo absoluto en el año entero, manteniendo su promesa de buena evolución para el próximo lustro.

Y el Botellazo™ 2009 es para el… ¡Foradori, “Myrto” Bianco, Vigneti delle Dolomiti 2006!

Esta cuvée de sauvignon blanc, manzoni y pinot bianco envejecida en roble e inox a partes iguales  me ha resultado verdaderamente deliciosa, especialmente tras un rato de aireación. Bonito color dorado pálido, con tonos cremosos y minerales.  Excelente frutalidad y estructura, con interesantes notas herbáceas que me recuerdan a estragón. La presencia de madera es discreta—no violenta nunca a la fruta y la mineralidad, que tienen un merecido protagonismo. Un vino sabroso a varios niveles, del que probablemente siga comprando, porque anda hereje la oferta local de blancos últimamente.

Continúo inmediatamente con el Botellazo™ al Vino que Más Contribuyó a la Salud Mental de Camblor en el 2009/División Tintos.

No crean, que lo de la salud mental va en serio. A alguien como yo, que llevaba veintitantos años sin residir en la República Dominicana y cuya enochaladura fue forjada en algunas de las capitales mundiales de esas cosas, lo de mudarse a un medio como este no le resulta fácil. Muchas han sido las privaciones y a veces el mono de vino de verdad se me volvía casi intolerable. Pero he perseverado, pues mi nueva vida, aunque tenga frustraciones vínicas por montones, también tiene sus recompensas.

De vez en cuando me encuentro con algún importador haciendo una labor fuera de la común aquí. Si bien nadie se atreve a importar vinos artesanales—no digamos nada de  naturales y biodinámicos—(aún) y la idea de terroir es algo entre incomprensible y urticariosamente molesto para la mayoría del mercado, aparecen excepcioncitas. Tal es el caso de Alberto Albertini y Enológica, la compañía que importa el Myrto del que acabamos de hablar y el vino que se lleva este otro Botellazo™.

Les sorprenderé aún más. El vino también es italiano. De hecho, es de la misma región. Y añada. Y… ¡Es de la misma bodega! Foradori recibe su segundo Botellazo™ de la noche para el Foradori, Teroldego Rotaliano 2006!

Tras un par de docenas de botellas, puedo decir que este vino me gusta. Mucho. Su pureza, su sedosidad, su infinita bebibilidad, su estructura, su versatilidad con distintas comidas y su disponibilidad aquí lo hacen el candidato ideal para este premio. La gente de aquí lo verá en alguna tienda aventurera, o en la carta de algún restaurante osado y se preguntará qué diablos es un teroldego. Los que se atrevan a apostar por él serán recompensados ampliamente con un vino de verdad, verdaderamente rico.

Este año ocurrió algo muy curioso. Decidí que la categoría Generoso del Año. Tomé la decisión de que la ganaría de nuevo el Equipo Navazos, pero no por un vino en particular, sino por su increible labor descubriendo, mercadeando y divulgando maravillosos vinos andaluces que, de otro modo, quizás pasarían desapercibidos por gran parte del público enómano en el mundo mundial. Si algo tengo claro es que, entre las  experiencias memorables que he tenido con generosos andaluces en el último año, las más memorables han llevado por delante el apelativo de “La Bota de…” Eso es grande.

Como en toda buena ceremonia hollywoodeana que se precie, ha llegado el momento de rendir tributo a los que se nos han ido en este año. En el mundo del vino perdimos a uno de los grandes, Teobaldo Capellano. Recordemos las inmortales palabras suyas que por muchos años figuraron en las contraetiquetas de sus tremendos vinos piemonteses:

A LAS GUIAS DE VINO, HABLANDO HUMILDEMENTE: En 1983 le pedí al periodista Sheldon Wasserman que no publicara puntuaciones de mis vinos. No solamente no publicó puntuaciones en su libro Italy’s Noble Red Wines, sino que también escribió que yo le había pedido que no me incluyera en ninguna clasificación en la que la comparación se hace en términos numéricos divisivos, en vez de expresar una labor humana compartida. No he cambiado de parecer. Mi pequeña finca, que produce sólo 20,000 botellas de vino, sólo interesa a un pequeño número de clientes amigos. Creo en la libertad de información, aún cuando se trata de juicios negativos. Pienso en mis colinas como un territorio anárquico, sin inquisidores ni facciones opositoras, cuya riqueza inherente se ve estimulada por crítica pensante y severa. Busco una comunidad que sea capaz de expresar solidaridad aún con aquellos que no hayan sido bien compensados por la Madre Naturaleza.

Y cuando digo “recordemos” ese párrafo de Sre. Capellano, es porque dentro de un rato tendremos muy buen uso para él.

Rememoremos también al otro gran personaje del mundo del vino desaparecido en este año, Buster. Al fiel perro de Joe Dressner y Denyse Louis, compañero de muchos jeebuses neoyorquinos y figura emblemáticas de las “cuvées selección” de mi amigo el importador de vinos, le echaremos de menos por siempre. Además, el mundo del vino de verdad perdió un vino ganador de un Botellazo™ en el 2007, aquel tinto tan bonito de Torroxal. Pena.

En el ámbito musical desapareció Les Paul. También, pensemos lo que pensemos sobre él como persona y sobre el circo mediático causado por las circunstancias de su fallecimiento, perdimos a Michael Jackson. Y del lado hollywoodense lamentamos mucho la muerte de ese ícono de lo sexy para todos aquellos que fuimos chavales en los setentas y primeros ochentas. Llevamos el bañador rojo de Farah Fawcett indeleblemente tatuado en el cerebro.

Demos a estos inimitables personajes un minutito de nuestro silencio y una vida en nuestro recuerdo.

Y disculpen ustedes la cursilería… Otro Botellazo más antes de irnos a una pausa comercial. El Espumante del Año. Este año, porque me da la gana y porque me quedé con unas ganas tremendas de pasarme la noche ponderando una botella entera del vino en cuestión, concedo el galardón a un vino con el que pasé escasamente un par de minutos en una cata multitudinaria. Así de impactante fue su pureza, la electricidad de la que me llenó el cuerpo:

“Otra muestra brillante, vibrante y tonificante del más puro amor mineral”, apunto…. Lo único que sé es que este blanc de blancs está riquísimo. Te acelera el corazón a la vez que te da ganas de saborearlo lentamente. Esta paradoja tiene que joder un poco a los que vienen detrás de mí en la fila.

Esa fue la nota que sobre él publiqué en noviembre. ¿Hay que decir más? El Botellazo™ es para eeeeeeel… ¡Ulysse Collin, Blanc de Blancs Extra Brut, Champagne NV!

(Fade out y suena la orquesta interpretando el tema oficial de los Premios El Botellazo™, que se parece muy sospechosamente a “Should I Stay Or Should I Go?” En breve volvemos…)