Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (3)

Todo conecta, Suena un poco extraño como mantra, pero yo lo uso constantemente, con felicísimos resultados.

El Botellazo™ al Blog de Vino del Año/División Internacional podría comenzar a hacerse difícil de otorgar por la inmensa cantidad de blogs valiosos que hay en diversos idiomas que no son el nuestro. Un reconocimiento especial lo merecen maravillosas páginas como In Vino Veritas de Alice Feiring, Rockss & Fruit de Lyle Fass, Captain Tumorman de Joe Dressner, Le blog d’Olif, Jim’s Loire de Jim Budd, Wine-Wein-Vino-Vin de James Wright, o Vino al vino de Franco Zilliani. o Wine Tasting, Vineyards in France de Bertrand Celce. Algún par de ellos ya habrán recibido un Botellazo™ por su excepcional labor. Y no quiero que parezca que propongo una lista preferencial comprensiva. No señor. Ese puñadito es solamente un arañar de la superficie de la inmensidad blogosférica. Somos legión.

Pero a lo que íbamos. Todo conecta. Los que prestan atención habrán notado un patroncito que emerge al final del segmento anterior, en el resumen del Suceso del Año. Detrás de la historia hay un blog en particular que se ha destacado por una labor periodística excepcional—por plantear preguntas tan difíciles como cruciales a los implicados en los escándalos; por mantener un temple envidiable en discusiones que a veces amenazaban con agriarse mucho; por continuar la investigación hasta sus últimas consecuencias, siempre con sentido del humor… Por informarnos clara y honestamente. Este botellazo lo doy con admiración a… ¡Tyler Colman y su fenomenal Dr. Vino!

Digamos que sin los brillantes posts de Dr. Vino nuestro Suceso del Año hubiese sido mucho menos. Excelente investigación, excelente interpretación de lo investigado y excelente presentación de información. Tomarían los que se llaman a sí mismos “periodistas” en los medios tradicionales (la mayoría de los cuales no son más que desinformadores y publicistas baratos  para la industria global del vino) para un día de fiesta… Dr. Vino es un modelo a seguir y lo seguiré diciendo: Cuando sea mayor quiero ser tener un blog así.

Bueno, pero ya está bueno con las loas, que hay que continuar.

El Botellazo™ en la categoría Como Debieran Ser las Cosas/División Tintos es otro que ha salido dificilillo este año. Al final ha resultado en un empate, o sea que con una misma botella he de propinar dos botellazos a dos tintos distintos que me hicieron decirme para mis adentros: “¡Qué bien estaría el mundo si hubiese mucho más vino así!”

El primero de los dos medios Botellazos es para un vino emblemático de las posibilidades de presentar inequívocamente un terroir riojano. Con su impresionante transparencia y pureza, este vino me dejó ver facetas del tempranillo que o no había visto nunca, o sencillamente se me habían olvidado del todo en los diluvios chapapóticos de la alta expresión. Incluso en los riojas clásicos de las bodegas históricas que tanto respeto yo esas facetas eran invisibles. Pero vino un francés y…

La historia ya la conté. El vino es el Olivier Rivière, “Rayos Uva”, Rioja 2007 y sobre él me manifesté así:

Este “Rayos Uva” 2007 lo dice todo por sí solo. Sé que he dicho muchas veces que el tempranillo, vinificado monovarietalmente, no es particularmente excitante. Me trago esas palabras ante este vino. Es ahumado, especiado y muy afrutado, con tonos minerales por doquier. Se las arregla para entrar en boca sedosa y cálidamente, pero a la vez para mantener siempre un nivel de frescura y tensión que lo hacen sumamente estimulante al paladar. Largo y delicioso posgusto, con capas de sabor que acaban siendo una más cautivadora que la otra.

¿Les he dicho que esto me encantó?

No, por si acaso…

Claro, seguro que dentro de un rato viene alguno a decirme que si ese francés es esto o aquello, que si el vino no es lo que me imagino y que… Bueno, conocemos la canción. Me pongo gómezpallaresco y digo que lo que vale es lo que me bebí, que me lo bebí con un gustoooo…

El co-ganador del Botellazo™ en la división Como Debieran Ser las Cosas/División Tintos es un vino que para mí fue deseo a la primera olisqueada, amor al primer sorbo y posgusto de felicidad duradera. Recordemos:

Un vino de bonito color frambuesa con fondo violáceo, este SP68. El nombre le viene de la carretera que pasa delante de la casa de Arianna Occhipinti en Vittoria, la Strada Provinciale 68 Vittoria-Pedalino. No tengo el trasfondo exacto en cuanto a la decisión de ponerle así al vino, pero créanme, estoy haciendo mis pesquisas. De todos modos, si este vino es el que da la carretera en cuestión, noble vía es.

Aroma salino y vivaz, con fruta roja muy pura y abundante mineralidad. De fondo se siente un deje de naranja rubí y algo distante que me hace pensar en carne cruda y ajonjolí tostado. Suculento en boca, repitiendo las impresiones de la nariz en un vino ligero, jugoso, de acidez vibrante. Largo posgusto con bellas notas salinas realzando la fruta.

Pero esta descripción se queda corta con respecto a la experiencia, lo juro. Ayer le explicaba a un chico qué es lo que me cautiva tanto en un buen vino natural y el clarísimo ejemplo que me venía a la mente para ilustrar lo que quería decir del SP68. Muchos amantes del vino tecnológico y/o puntista se enfocan en lo “poderoso” que les resulta un caldo como descriptor positivo. Usualmente la idea de “poder” va ligada a corpulencia, a densidad, a peso percibido.

En el caso del SP68 pienso en poder de otro tipo, más bien en el sentido de “energía”, de “electricidad”. Estoy hablando de un vino claro, ligero, pero que sin embargo exhibe auténtico élan. Es grácil y seguro en su movimiento. Evoca para mí la tensión en la musculatura de un gimnasta realizando una rutina impecable. El poder queda condicionado por la gracia a la que ha de servir.

Difícil de explicar, pero este tipo de energía y tensión es para mí una de las marcas de identidad más inconfundibles del vino natural, del vino vivo.

Revelado está. Esa primera botella, un flechazo instantáneo, la bebí en mi habitación del Essex House, con comida china. Luego un par más repitieron la maravilla que es el Occhipinti, Nero d’Avola-Frappato “SP68″, Sicilia IGT 2008. Como debieran ser las cosas…

Claro, hay que considerar también que si todo el vino fuera así andaría yo como aquel personaje de la película de Truffaut, L’homme qui aimait les femmes, descocado de uno en otro sin comprometerme jamás y a la vez comprometido con el arte del amor. Que es que puedo imaginármelo.

Pasamos a otro momento musical con uno de los artistas que no pueden hacer nada mal según Camblor. Acústico haciendo lo suyo, que es una mezcla bellamente caprichosa de funk, blues, hip hop, pop y rock, el gran tesoro de Filadelfia, G. Love…

¿Les conté que todo conecta? Santa Claus consideró, habiéndose leido los borradores de los primeros dos segmentos del Botellazo™ 2009, que éste ha sido un año en el que los que nos hemos portado bien, nos hemos portado muy bien. Por eso, debajo del árbol birlado de casa, me ha dejado un regalito muy bonito, que me conecta con G. Love. Es que G. usa una muy parecida cuando decide irse eléctrico, aunque la de él es diseñada específicamente para él por Gretsch. Pero la que me ha alegrado los últimos dos días a mí, comprada por el gordo del traje rojo con mi dinero, es una Electromatic Corvette que no está menos guapa que la del filadelfónico.

(Interrumpimos momentáneamente nuestra transmisión para enterarnos bien de lo que ha pasado con un vuelo de Northwestern de Amsterdam a Detroit… Parece que otro pendejo imbécil con aspiraciones terroristas ha intentado volar un avión, pero felizmente ha fracasado. En cuanto sepa alguito de los pormenores, vuelvo.)

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4 Respuestas a “Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (3)

  1. Pingback: Champagne, Champagne values, Bordeaux, solitude – sipped and spit : Wine Blog Reviews

  2. En algún momento ya había comentado sobre los vinos de Arianna Occhipinti. Para suerte mía y de mis amigos con quienes pruebo vinos habitualmente, un vigneron francés que vive en Chile se trajo una buena cantidad de botellas en un container donde además venían enseres personales. Ese embarque traía SP 68 y Il Frappato, dos de los vinos de Occhipinti así que me siento un privilegiado de tener varias de esas botellas. La mineralidad en esos vinos es EXTRAORDINARIA y la pureza con que logran expresar la fruta y el terroir de donde provienen los ubica en otra dimensión. Yo l0s llamé en mi entrada del blog: VINOS DE VERDAD. Frente a esto, ¿qué pueden hacer los vinos chilenos?

    Abrazos y Feliz Fin de Año
    Coralo

  3. Manuel Camblor

    Definitivamente, son vinos dignos de enamorarse los de la Occhipinti.

    Los vinos chilenos “hacer”, lo que se dice “hacer”, pueden tomarlos como ejemplo de vitivinicultura honesta en consonancia con la naturaleza a todos los niveles, algo de lo que Chile anda muy escaso.

    Feliz año, Coralo. Nos vemos del otro lado…

    M.

  4. Pingback: Champagne, Champagne values, Bordeaux, solitude – sipped and spit | Dr Vino's wine blog

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