Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (1)

Buenas noches, señoras y señores. Desde el Teatro Kodak en Los Angeles, bienvenidos aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

¡La tercera entrega anual de los Premios El Botellazo™ de La otra botella! En esta noche reconoceremos todo lo mejor y lo peor de la cultura y la cultureta del vino en este año 2009 que ahora se cierra, finalizando así esta peculiar primera década del s. XXI. Con ustedes nuestro anfitrión para esta noche, ¡Manueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel Camblooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooorrrrrr!

Bzzzzzzzzzzzzzzzzzzz. ¿Qué? ¿Que no estamos ni en el Kodak, ni en Los Angeles y Camblor está llamando de dóndeeeeeeeee? ¿De Santo Domingo? A ver:  ¿Aló? ¿Aló? ¿Me copia, amigo Camblor?

En off se escucha una voz distante, pero rotunda y calva como su propietario.

¡Manda güevos venir a sacarlo a uno del jacuzzi! ¿Qué quieren ahora?

Ah, ¿que ya comenzamos con lo del Botellazo™? ¡Madre mía! Que no lo dejan a uno ni hacer la digestión tranquilo. Bueno, chicas, pues, a vertirse, que tengo que trabajar.

No, en lo del blog.

Ya, ya. Pero no se pueden quedar, que me desconcentro y esto es importante. ¡Litigioooo! ¡Agapito! Hagan el favor de chequear que la planta tenga suficiente combustible, que no quiero que se me vaya a ir la luz en medio de esto que tengo que hacer.

Y tráiganme algo de beber en lo que me pongo el frac.

Y díganle al atorrante de Los Angeles que no joda más y que ponga una musiquita en lo que yo termino de prepararme.

¿Ya?

Okey…

¡Hola amigos y amigas de La otra botella! Es motivo de gran orgullo para mí darles la bienvenida a esta nueva entrega de los Premios El Botellazo™. No creo que sea necesario que me presente. Si están aquí, seguro que ya saben quien soy.

Los Premios El Botellazo™ son mi oportunidad para destacar cosas que han impactado ese aspecto tan crucial de mi diario existir que es el vino. También se le pega algún premio a la música, pero de eso hablamos después.

Ya hemos tenido, entre el compañero extraviado en Los Angeles que nos inició el sarao antes de tiempo y yo, suficiente preámbulo. A lo que vinimos. Como ven, no pude ponerme el frac. No contaba con lo que he engordado en los últimos quince años y no me sirve. En honor a Javier Krahe he decidido presentarme en este pijama blanco. Guapo, ¿verdad?

Pasemos inmediatamente a propinar nuestro primer Botellazo™ de la noche. Se trata del premio al  Vino Que Más Contribuyó a la Salud Mental de Camblor en el 2009/División Blancos.

Me permito recordarles la naturaleza 100% medalaganaria de esta premiación. Esta categoría es a la vez sumamente fácil y sumamente difícil, considerando que vivo donde vivo. La oferta de vino de verdad en esta isla del Caribe es bastante limitada y el hecho de que aparezca algo no solamente potable, sino digno de reconocimiento y compra (muy) repetida es testamento al lado positivo de la globalización, que permite que los vinos de un elaborador excelente que definitivamente no es parte de un grupo multinacional de enofactorías lleguen aquí.

He de decirles que mi primera impresión del vino que premiaré no fue del todo positiva, aunque viéndola retrospectivamente me doy cuenta de que puede haber tenido mucho más que ver con el entorno y mi disposición en aquella ocasión que con la calidad intrínseca del vino, que es magnífica. Tras aquella primera botella y una segunda, en casa hemos consumido por lo menos media docena más. Todas me han mantenido muy interesado de principio a fin. Y el vino no ha flaqueado en lo absoluto en el año entero, manteniendo su promesa de buena evolución para el próximo lustro.

Y el Botellazo™ 2009 es para el… ¡Foradori, “Myrto” Bianco, Vigneti delle Dolomiti 2006!

Esta cuvée de sauvignon blanc, manzoni y pinot bianco envejecida en roble e inox a partes iguales  me ha resultado verdaderamente deliciosa, especialmente tras un rato de aireación. Bonito color dorado pálido, con tonos cremosos y minerales.  Excelente frutalidad y estructura, con interesantes notas herbáceas que me recuerdan a estragón. La presencia de madera es discreta—no violenta nunca a la fruta y la mineralidad, que tienen un merecido protagonismo. Un vino sabroso a varios niveles, del que probablemente siga comprando, porque anda hereje la oferta local de blancos últimamente.

Continúo inmediatamente con el Botellazo™ al Vino que Más Contribuyó a la Salud Mental de Camblor en el 2009/División Tintos.

No crean, que lo de la salud mental va en serio. A alguien como yo, que llevaba veintitantos años sin residir en la República Dominicana y cuya enochaladura fue forjada en algunas de las capitales mundiales de esas cosas, lo de mudarse a un medio como este no le resulta fácil. Muchas han sido las privaciones y a veces el mono de vino de verdad se me volvía casi intolerable. Pero he perseverado, pues mi nueva vida, aunque tenga frustraciones vínicas por montones, también tiene sus recompensas.

De vez en cuando me encuentro con algún importador haciendo una labor fuera de la común aquí. Si bien nadie se atreve a importar vinos artesanales—no digamos nada de  naturales y biodinámicos—(aún) y la idea de terroir es algo entre incomprensible y urticariosamente molesto para la mayoría del mercado, aparecen excepcioncitas. Tal es el caso de Alberto Albertini y Enológica, la compañía que importa el Myrto del que acabamos de hablar y el vino que se lleva este otro Botellazo™.

Les sorprenderé aún más. El vino también es italiano. De hecho, es de la misma región. Y añada. Y… ¡Es de la misma bodega! Foradori recibe su segundo Botellazo™ de la noche para el Foradori, Teroldego Rotaliano 2006!

Tras un par de docenas de botellas, puedo decir que este vino me gusta. Mucho. Su pureza, su sedosidad, su infinita bebibilidad, su estructura, su versatilidad con distintas comidas y su disponibilidad aquí lo hacen el candidato ideal para este premio. La gente de aquí lo verá en alguna tienda aventurera, o en la carta de algún restaurante osado y se preguntará qué diablos es un teroldego. Los que se atrevan a apostar por él serán recompensados ampliamente con un vino de verdad, verdaderamente rico.

Este año ocurrió algo muy curioso. Decidí que la categoría Generoso del Año. Tomé la decisión de que la ganaría de nuevo el Equipo Navazos, pero no por un vino en particular, sino por su increible labor descubriendo, mercadeando y divulgando maravillosos vinos andaluces que, de otro modo, quizás pasarían desapercibidos por gran parte del público enómano en el mundo mundial. Si algo tengo claro es que, entre las  experiencias memorables que he tenido con generosos andaluces en el último año, las más memorables han llevado por delante el apelativo de “La Bota de…” Eso es grande.

Como en toda buena ceremonia hollywoodeana que se precie, ha llegado el momento de rendir tributo a los que se nos han ido en este año. En el mundo del vino perdimos a uno de los grandes, Teobaldo Capellano. Recordemos las inmortales palabras suyas que por muchos años figuraron en las contraetiquetas de sus tremendos vinos piemonteses:

A LAS GUIAS DE VINO, HABLANDO HUMILDEMENTE: En 1983 le pedí al periodista Sheldon Wasserman que no publicara puntuaciones de mis vinos. No solamente no publicó puntuaciones en su libro Italy’s Noble Red Wines, sino que también escribió que yo le había pedido que no me incluyera en ninguna clasificación en la que la comparación se hace en términos numéricos divisivos, en vez de expresar una labor humana compartida. No he cambiado de parecer. Mi pequeña finca, que produce sólo 20,000 botellas de vino, sólo interesa a un pequeño número de clientes amigos. Creo en la libertad de información, aún cuando se trata de juicios negativos. Pienso en mis colinas como un territorio anárquico, sin inquisidores ni facciones opositoras, cuya riqueza inherente se ve estimulada por crítica pensante y severa. Busco una comunidad que sea capaz de expresar solidaridad aún con aquellos que no hayan sido bien compensados por la Madre Naturaleza.

Y cuando digo “recordemos” ese párrafo de Sre. Capellano, es porque dentro de un rato tendremos muy buen uso para él.

Rememoremos también al otro gran personaje del mundo del vino desaparecido en este año, Buster. Al fiel perro de Joe Dressner y Denyse Louis, compañero de muchos jeebuses neoyorquinos y figura emblemáticas de las “cuvées selección” de mi amigo el importador de vinos, le echaremos de menos por siempre. Además, el mundo del vino de verdad perdió un vino ganador de un Botellazo™ en el 2007, aquel tinto tan bonito de Torroxal. Pena.

En el ámbito musical desapareció Les Paul. También, pensemos lo que pensemos sobre él como persona y sobre el circo mediático causado por las circunstancias de su fallecimiento, perdimos a Michael Jackson. Y del lado hollywoodense lamentamos mucho la muerte de ese ícono de lo sexy para todos aquellos que fuimos chavales en los setentas y primeros ochentas. Llevamos el bañador rojo de Farah Fawcett indeleblemente tatuado en el cerebro.

Demos a estos inimitables personajes un minutito de nuestro silencio y una vida en nuestro recuerdo.

Y disculpen ustedes la cursilería… Otro Botellazo más antes de irnos a una pausa comercial. El Espumante del Año. Este año, porque me da la gana y porque me quedé con unas ganas tremendas de pasarme la noche ponderando una botella entera del vino en cuestión, concedo el galardón a un vino con el que pasé escasamente un par de minutos en una cata multitudinaria. Así de impactante fue su pureza, la electricidad de la que me llenó el cuerpo:

“Otra muestra brillante, vibrante y tonificante del más puro amor mineral”, apunto…. Lo único que sé es que este blanc de blancs está riquísimo. Te acelera el corazón a la vez que te da ganas de saborearlo lentamente. Esta paradoja tiene que joder un poco a los que vienen detrás de mí en la fila.

Esa fue la nota que sobre él publiqué en noviembre. ¿Hay que decir más? El Botellazo™ es para eeeeeeel… ¡Ulysse Collin, Blanc de Blancs Extra Brut, Champagne NV!

(Fade out y suena la orquesta interpretando el tema oficial de los Premios El Botellazo™, que se parece muy sospechosamente a “Should I Stay Or Should I Go?” En breve volvemos…)

Advertisement

3 Respuestas a Tango, hora cero: ¡Los Premios El Botellazo 2009! (1)

  1. Y permítame subrayar este trago delicicioso del camarada Baldo, en un momento en el que la absurda lucha por gustar a todo quisqui desemboca en un artificioso y monótono disfraz:

    “……..Mi pequeña finca, que produce sólo 20,000 botellas de vino, sólo interesa a un pequeño número de clientes amigos………”

  2. Buenos vinos esos Foradori, no me extraña que te alegre tenerlos cerca. Y el premio a Navazos también bien merecido. Abrir una de esas botellas es siempre una garantía de satisfacción.
    Saludos

    Olaf

  3. Manuel Camblor

    Los de Foradori son de lo poquísimo que hay aquí en Santo Domingo que da ganas de reincidir. El mercado aquí hasta ahora me ha resultado francamente lamentable, un ejemplo terrible de lo peor de la globalización del vino. Tienes marcas de todo el mundo, pero todas pertenecientes a un puñadito de megacorporaciones multinacionales del vino trajeado. Entre tanto producto industrial perfectamente idéntico e idénticamente impotable, alienta encontrar el Myrto y el teroldego de Foradori, así como un par de cositas más.

    M.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s