¿Amantes del vino?

Parecía que este sábado iba a ser un día tranquilo en mi oficina, que me permitiría organizar un poco mis pensamientos y—tal vez—hacer una de esas entradas recopilatorias de un montón de notas tomadas durante más o menos dos meses de bebienda doméstica.

Este tipo de entrada requiere tiempo, ganas y ausencia de interrupciones. Normalmente, las interrupciones ocurren por mi trabajo real, que reclama mi atención. Pero hoy la cosa fue distinta. Tomando el cafelito de media mañana leí en mi iPhone la más reciente entrada de Cory Cartwright en su excelentísimo blog Saignée. Cory aborda un tortuoso tema que ya yo he tocado muchas veces aquí y sobre el cual nunca he podido llegar a una conclusión satisfactoria: Lo inadecuadas que resultan las modalidades de “nota de cata” que se han popularizado en la cultureta del vino.

Largas—y a veces bien subiditas de temperatura—han sido las discusiones sostenidas en este y otros espacios sobre este asunto: Las listillas de “descriptores” que al final no describen nada; el vacío cerebral implícito en recitar “frambuesa”, “picota”, “vainilla”, “establo” o “piedra caliza” sin añadir algo que de verdad nos transmita la vibra de un vino… El insulto añadido a la injuria cuando viene alguno y te remacha una de esas antidescripciones con una puntuación en escala de 10, 20, 100, 1000…

¿Saben qué? Mea culpa. Bueno, por todo menos eso último de los puntos. He participado activamente de esa tontería durante muchos años, a pesar de lo que me dicen mis mejores instintos. Al parecer a Cory Cartwright le ha pasado lo mismo. Su protesta de hoy sobre la ausencia de verdadera descripción útil y disfrutable en la mayoría de las notas de cata me ha recordado mi propia protesta.

He dejado un comentario en el hilo de Saignée. Digo que, si bien me molesta lo suyo el problema de las notas de cata vacías de verdadero significado más allá de los símiles frutales, florales, etc., más me molesta la noción de que algunos hagan sus vinos a imagen y semejanza de esas listas estúpidas de aromas y sabores que abundan igual en las más difundidas e influyentes publicaciones que en blogs como éste. ¿Piña, maracuyá, madreselva y vainilla ganan buenos puntos a un chardonnat? ¡Pues a “potenciar” eso a base de levaduritas laboratorísticas, enzimas, barriquitas o chips! Imagínense vino hecho a base de ingeniería inversa a partir del lenguaje… ¿Verdad que es fácil de concebir? Y cuanto más fácil de hacer.

Esta vaina, eso sí, me la he llevado un poco más lejos. La cultureta del vino, como la hemos vivido en los últimos quince o veinte años de eno-boom, ha tenido como principal objetivo simplificar el vino para hacerlo “accesible” a la mayor cantidad de consumidores posible. Se ha buscado extrapolar los vinos de sus distintas tradiciones—o de la ausencia total de tradición, en algunos casos—para presentarlo al público como bebida y símbolo de estatus fácil de interpretar por cualquiera. Hemos venido viviendo una era de Wine for Dummies—de una compeljo enoindustrial que pretende tratar al consumidor como tarado perdido y llevar el vino al correspondiente nivel.

Contra las hordas de cretinizadores del vino estamos los que lo reconocemos en el vino algo tan complejo como la historia del hombre, algo que nos conecta a la vez con culturas ancestrales y con una naturaleza infinitamente… Bueno, eso: Compleja. Elaboradores, comerciantes, comentaristas, meros consumidores… Somos, por suerte, muchos ya. Defendemos la complejidad histórica del vino de cara al impulso idiotizante.

¿Que es mucha invectiva para un sábado en la tarde? Pues algo más gordo he de decirles aún.

Aparte del tsunami de notas de cata tan ostentosas como vacías, algo que no podemos evitar por su profusión en los medios son términos como “enófilo” o frases como “amante del vino” aplicadas a individuos que participan de la dinámica reductiva, del pernicioso intento de sobresimplificación de algo tan infinita y apasionantemente complicado como es el vino. “La gente anda con prisa y pasa de ideas complicadas, hay que intentar entusiasmarla sin abrumarla con información”, me decía un “educador del vino” que conozco aquí en el Caribe no hace mucho. Es algo que mucha gente utiliza como mantra.

Analicemos algo: “Enamorarse” de algo o alguien implica reconocer virtudes especiales en ese objeto, fenómeno o persona y quedar cautivado por dichas virtudes, al punto de adjudicarles un lugar por encima de las de otras cosas o personas. El amor ocurre hacia su objeto tal como éste es. El verdadero amante del vino profesa un amor sin reservas al vino, con toda su tradición histórica y fenomenología. No intenta “simplificarlo” para ajustarlo a putativas conveniencias. No busca cambiarlo, pues lo ama precisamente por lo que es.  Se adapta él ante el objeto de su amor, infinitamente interesante por infinitamente complejo.

¿Dónde deja esto a los simplificadores del vino, los que pretenden despojarlo de facetas “difíciles” hasta hacerlo—en un acto de violencia—atractivo a gente que de otra manera sería incapaz de entenderlo, mucho menos apreciarlo?

Díganme ustedes.

Les confieso que para mí todo el que pretende violentar el vino en pos de una especiosa “simplificación” cuyo único objeto es prosaico precluye la posibilidad de “amar” el vino, de ser “amante del vino”. Su relación con el vino cae, seamos francos, en lo fetichista y lo sádico.

Y todo esto a partir de lo de las notas de cata. A veces yo mismo me sorprendo…

Un antivideito para despejarnos después de esta meditación tan chamuscante. Como decía esta mañana en Facebook, el grupo que interpreta la canción me resulta más o menos como aquel interesantísimo tinto de la desaparecida bodega gallega Torroxal. Lo conocí, quedé encantado por él… ¡Y desapareció! It is no more. Lo mismo me pasó con Life Without Buildings, una bandita de Glasgow que nos dejó un álbum de estudio y se desbarató. Luego salió un disco póstumo cuyo efecto fue hacerme lamentar aún más la ausencia del grupo. He aquí, como dicen los mexicanos, otra rola chida:

31 Respuestas a ¿Amantes del vino?

  1. Lo de siempre, Manuel (además de desearte en público un buen año 2010!): ya sabes que algunos lo hemos intentado con variadas fórmulas. Es algo que dependerá siempre del vino que tengas delante, de qué te pide lo que bebes y de tu capacidad de criterio a la hora de ser tú mismo cuando describes algo.
    Lo de siempre, Manuel: pingamos un par de ejemplos!
    Desde la parte que me corresponda, tanto de culpa banalizadora, como de intentos variados por salir de ella, y con un abrazo,
    Joan

  2. Manuel Camblor

    Joan,

    Ya sabes: Todo se pega menos la belleza. Me parece que todos hemos sido partícipes de la onda simplificatoria y de los intentos de cambiar el vino, de un modo u otro. Si cabe, estos pronunciamientos los hago como juez y parte… Y definitivamente lo que intento es patear la lata de “lo mismo” un poquito más lejos, a ver adonde llegamos.

    Me parece lógico que quien requiere que se le “simplifique” y “haga a la medida” el vino, en realidad no tiene disposición para amar el vino tal como es. Como el eterno asunto del tipo que se fija en los pechos operados, el tinte rubio, el maquillaje y la vestimenta sin ver a la mujer (o el equivalente masculino, o de otra persuasión), que reduce fetichísticamente y “explica” en base a nada. Al final desconoce completamente la realidad de aquello que profesa “amar” y dime tú…

    Lo de las notas de cata, pues, se ha convertido en un doxa opresivo más que en un lenguaje útil…

    M.

  3. Voy a darme por aludido en lo referente a notas de cata simplistas, vacías y puntistas.
    En mi caso responden a un archivo personal de catas como consumidor y por falta de conocimientos y seguridad, con el tiempo, espero hacerlo mejor.
    En el caso de simplificar las cosas, para que la gente se acerque y no se agobie de información, es un negocio y muchas veces interesa mas la venta, que la comunicación. Hay que conseguir vender por encima de todo, y alguno de esos acabará por sumergirse para no volver atras. Para los que nos interesa el vino queremos mas, es evidente, pero si queremos mas, sabemos buscarlo.
    No me veo con una guia, por ejemplo, leyendo notas de cata de 10 líneas, es un resumen, una orientación que cumple su función, no le veo mayor problema.

  4. Manuel Camblor

    Todos hemos caido en la trampa de las notas de cata que no describen nada. Me maravillo cuando nos veo excusando el jueguito con lo del “aide mémoire”, como si lo crucial, lo que hay que defender, es el sagrado derecho a ayudar la memoria, en vez de ejercitar activamente nuestro aparato mnemónico y nuestros poderes de reflexión.

    La cuestión clave es qué es lo que en verdad recordamos, lo que nos mantiene fascinados. La únicaanera de salvaguardar la memoria y, por extensión, la conciencia histórica, es rompiendo el circuito de banalización.

    M.

    Sent from my iPhone

  5. Estoy de acuerdo contigo en la identtificación de la cuestión clave, Manuel: saber expresar aquello que más te llama la atención, te fascina de un vino. Eso nos aleja de cualquier tipo de objetividad, lo que es bueno en términos de consumidores de buen vino, y nos acerca al pan de cada día: ganarnos la lectura de la gente a base de que “confien” en nuestra absolutamente subjetiva capacidad de impresión.
    No sé a donde nos lleva esto, pero algo lejos de lo que estamos haciendo algunos, seguro.
    Ya ni meto a la prensa escrita al uso y tradicional en el asunto, porque me pongo a llorar…
    Joan

  6. Manuel Camblor

    Nos lleva, Joan a una necesaria honestidad intelectual que las herramientas de la cultureta han logrado suprimir hasta ahora. El lenguaje vacío, el absurdo de los puntos y la retórica de la cultureta se han vuelto especialmente pernociosos al instituirse como “la normalidad”.

    M.

    Sent from my iPhone

  7. He llegado a una conclusión parecida. Por eso me he dado un descanso en el blog. Entre otras cosas, quiero aclarar mi relación con qué digo y cómo lo digo. Para qué ya es otro asunto.
    Verás que incluso en la presentación de la sidebar, tiendo ya a algo más esencial, básico, que no trivial. Hay que buscar las palabras justas, ni más ni menos, que respondan a aquello que nos ha impresionado y nos permitan expresarlo.
    Las fotos también me sirven. Como a ti la música, creo.
    Casi nada.
    Joan

  8. Me parece que para expresar lo que decis de un vino, no solo hay que saber sino tambien hay que saber escribir, dos cosas nada sencillas.
    Creo que lo que decis tambien responde a una exigencia personal ( a parte de una opinión) pero tampoco es malo, ni vacío unas puntuaciones que no hacen mas que orientar a unos y establecer criterios a otros.
    Dejemos de lado los intereses económicos y otros, porque ya hablariamos de otras cosas.
    A priori me parece otra forma de comunicar el vino, mas incompleta?, mas vacia?, quizás pero igualmente válida.
    Y vosotros dos, no sigais por ese camino evolutivo porque igual al final hay que bajaros del pedestal, jejejejejejejejeje

  9. Manuel Camblor

    Jorge,

    De verdad que no me queda claro el “criterio” que establecen las puntuaciones y listillas supermercadescas, ni como pueden “orientar” a quien de verdad desea ahondar en la cultura del vino. Más bien crean un círculo vicioso en el que supuestamente se “intercambian” experiencias, pero en un lenguaje cerrado y hueco, que impide avanzar en el entendimiento.

    Ah, sobre lo de “entender y escribir bien”, eso es más bien una cuestión de honestidad, no de ningún talento o expertise “especial”. Hablando honestamente y sin pretensionea sobre nuestras experiencias, sin muletillas ni clichés tontos, me parece la opción con más potencial…

    M.

    tienes Sent from my iPhone

  10. Lo de los símiles, según entendí a a un ingeniero de laboratorio que trabaja en el asunto, ha dejado de ser ciencia ficción.
    Sus clientes (las bodegas) decía, tienen a su vez, entre su cartera grandes distribuidoras que les piden el vino así o asao, arrastados por el gusto de sus clientes finales. Preferencias que corroboran las estadísticas de venta.

    Según el técnico responsable, su rentable laboratorio maneja una amplísima carta de aromas, olores, colores y texturas.

  11. Manuel Camblor

    Un comercial real, que durante buen tiempo saltaba de la pantalla de mi televisor y me ponía a pensar:

    Ya lo incluí una vez en una entrada en la anterior encarnación de este blog.Me parece curioso lo relevante que sigue siendo.

    M.

  12. hola a todos y feliz año, Joan, Juan Carlos y Manuel…. se que no me habéis echado de menos, pero ya he vuelto.. jeje

    os veo un poco jodidos y eso que recién empieza el curso, venga, arriba ese ánimo…!!

    las putativas conveniencias, me han sugerido que el amor al vino, ya no es amor.. es sólo sexo.. que las formas voluptuosas y asiliconadas ya no dejan ver las naturalezas y singularidades de los caracteres…en estos tiempos, hay mucha gente que prefiere tener sexo a tener amor…

    en esta época en la que el tiempo no está disponible y el dinero lo compra todo… ya tenemos sustitutivos y putas por doquier disfrazados de WS, WA, International Cellar y demás… las gentes sensibles necesitamos un poco de amor y de caricias así que aunque seáis feas, seguid escribiendo como lo hacéis, que yo al fin y al cabo os veo guapas y hasta me conseguís sugerir y enamorar….

    Juan Carlos, enhorabuena por tu reciente premio… que ilusión me ha hecho.. jeje… al hilo de lo que dices, un directivo de Fosters, me reconoció que ellos sometían cada parámetro a 10 gradientes y expresiones diferentes… o sea, 10 cantidades diferentes de azúcar, acidez, color, aroma.. etc… y estas muestras las someten a consumidores potenciales de 100 en 100 que deciden la mezcla final… esto se repite cada año, porque las tendencias de los consumidores cambian…. un poco de miedo si que da, no???

    hala!! seguir redactando caricias que algo de amor y de calor si que dais.. y dejad de agoviaros si de vez en cuando se os ven un poco los implantes mamarios…

  13. Manuel Camblor

    ¡Oye! ¿Qué carajos insinuas? ¡Mis tetas masculinas (“man tits”, en la inmortal expresión de un buen amigo mío que da puntos en una de esas publicaciones famosas de la cultureta) son ENTERAMENTE MIAS!

    M.

  14. Manuel, yo soy un claro ejemplo de las guías. Cuando hace 2 años me interesé por el vino, las guias y las puntuaciones me ayudaron de orientación. Compraba según puntuaciones y probaba.
    Poco a poco voy cotejando, comparando, probando, aprendiendo y cada vez menos me influyen, pero las sigo comprando y consultando, me parecen una herramienta mas de comprensión, de guía y de conociemientos de los entresijos del vino.
    Ojalá con el tiempo pueda hacer las cosas de otra manera con mi blog, pero de moemnto es todo lo que puedo.
    Acabo de leer una frase que puede tener relación con lo que estamos hablando Emile peynaud

  15. a mi tus tetas me parecen tus tetas… pero no te libras de tener cierto amariconamiento con algunos vinos… aunque sea por defecto… quizás el echo de que la Foradori no te haya querido gustar, no deja de ser por un cierto complejo de que la crítica también lo haya aplaudido de vez en cuando… no? todos tenemos un poco de silicona de vez en cuando…

    perdona por lo de agobiar…

  16. erre ¿No me digas que tu nuevo estado implica la abstinencia de los conciertos Actual y mientras, te has largado a otro hemisferio a tostarte en la arena?

    De lo del Botellazo, a mí también me ha hecho ilusión. Siempre estimula que te digan que te quieren. Gracias.

    Eso de la Fosters, me suena a laboratorio farmaceútico experimentando con toda clase de animales en sus fases de investigación, hasta que prueban en humanos.
    Luego, va y ¡Bingo!: Un medicamento efectivo para la diarrea que resulta un efectivo antifibrótico y a hacer caja. Es que todo, todo no está inventao.

  17. Cory Cartwright

    Thanks for the write up Manuel. I hope google translator got it mostly right, because my Spanish is…poor.

  18. Manuel Camblor

    Jorge,

    Aquí el debate debe ir mucho más allá de guías y autores individuales. Debemos encarar el lenguaje mismo, que ha probado ser mucho más limitante que facilitador. Alguien comienza a interesarse en esto del vino y casi automáticamente cae en un lingo particular, que es del uso de todos los opinionistas y desinformadores. El lingo es, en su superficie, fácil. Provoca a usarlo en notas de cata, te encierra en un circuito de “esto todo el mundo lo entiende” y comienzas a intentar compartir tus experiencias a base de él. Unos pocos se dan cuenta de que se trata de un sistema cerrado, donde lo único que acaba importando es la artificial correlación entre un aroma percibido y un “descriptor” X, que puede o no resonar con aquellos que leen la nota.

    Pero, ¿y aquello que te hace único y especial el vino qué?

    No te tomes esto a mal. Ni remotamente condeno que alguien entre al vino y juegue el jueguito un poco. Yo mismo lo hice. El lío es que, sin darme cuenta, quedé atrapado en el lenguaje de la cultureta y, aunque reconocía que me era insatisfactorio, era incapaz de ver alternativas. Ahora ya no.

    Ahora lo que quiero no es “simplificar” ni hallar atajos. Quiero afrontar el vino tan complejo como es y disfrutar plenamente de esa complejidad. Hay demasiados metidos en lo de la “simplificación”. Los atrevidos nos vamos a la alternativa.

    M.

  19. Manuel,
    De acuerdo que mientras más uno escriba notas de cata, más riesgo de esterotipos hay. Por ejemplo sobre los Riesling muy antiguos de los años sesenta a 80, a veces pienso que mis primeras notas son las mejores (o las menos malas) porque había más sorpresa, más emoción en ellas que ahora que más o menos tengo un mapa mental de esa parte del universo del vino. Por otro lado, no nos confundamos, a veces hay notas que se leen estupendamente bien, pero es porque hablan de la situación, de la gente que se encontró, de las emociones, pero no necesariamente tanto de lo que había en la copa. Stuart Pigott, por ejemplo, un inglés que escribe (generalmente en alemán) sobre vinos alemanes, al principio tenía notas de cata bastante tradicionales, “técnicas”. Después parece que se aburrió, y empezó a escribir notas con muchos reflejos de sol en un lago verde… que quieres que te diga: a mi me servían más sus notas de antes. Saludos, Gerhard

  20. Manuel Camblor

    Erre,

    Me preocupa lo poco que me conoces aún… Los “amariconamientos” para mí serían motivo de orgullo. Gozo con la subjetividad y su hermanita, la inconsistencia.

    Ahora bien, más me preocupa que no me estás leyendo. ¿Acaso se te pasó que tanto el Myrto 2006 como el Teroldego 2006 fueron premiados con Botellazos este año? Y no los introdujo en mi vida ningún “crítico” de esos que dices, sino el bueno de Joan, que escribió muy elocuentemente sobre la Sra. Foradori y sus vinos.

    Lo que apunta Juan Carlos sobre tu anécdota de la Foster’s me recuerda aquel final de aquella épica canción que daba título al primer disco de Frankie Goes to Hollywood: “Welcome to the Pleasuredome”. Acababa con la voz de Holly Johnson empapada en reverb, diciendo: “We’re rats in a cage…”

    M.

  21. Manuel Camblor

    Hey Cory,

    Well, it was an inspirational chapter in the story of Saignée, what can I say? And it pushed me toward quite a bit of thought. I’ve been struggling with the lingua franca of pointy tasting notes for a long time, struggling even more with how that language seems to permeate my own discourse, even in spite of my better judgment. So, I ended up writing this one, thanks to you.

    Oh, and the Google translator does some really strange things to my texts. Sometimes the translations can be better than the originals because of the added linguistic comedy.

    M.

  22. Manuel, que tienes toda la razón pero no por ello es malo o condenable las guias y notas parcas y sin pasión, ya pudiera yo hacerlo como planteais, pero de momento no.
    Y en los medios profesionales igual, todo vale aunque depende como se use.
    Yo desembarque a traves de guias y puntos etc y cuando eso no me satisfizo o tenia otras inquietudes, me fuí a buscar “otras formas”.
    Quizá la gente que solo se quede en eso, en guias, ptos etc es que no le interesa mucho el vino, o no en tanta profundidad, le gusta y punto, hay muchos así.
    Hay que estimular lo que planteais, pero eso solo lo aprecia la exigencia de uno y el interés de unos pocos.
    Lo vacio y puntista puede servir de gancho y no hay que degradarlo, cumple su función, aunque a mi me interesa mas vuestra visíon.

  23. hola M,

    no te pongas tontito, que te leo más de lo que quisiera o debiera…

    precisamente ponía como ejemplo a la Foradori, porque para mi es una productora mediática, de algún modo. goza del beneplácito de los puntos y las grandes publicaciones y me pareció verte con cierto reparo a la hora de darle el premio.

    vi cierta resistencia al placer porque pudiera venir avalada por la prensa monotemática del vino.
    serás tú el que no me lees? el que sólo me ojea?..

    tu reflexión sobre la lingüística del vino, es interesante. no quiero volver a sacar el tema de la cata promovida de la que estuve ausente, pero no hay nada mejor para darle a las letras sentido, que sentirlas… es distinto leer tus comentarios que olerlos… es una de las ventajas de las catas compartidas, a veces los descriptores hablan más de emociones que de lo puramente descrito… recuerdo la botella de placet en sto domingo y las vueltas que le dimos a si el vino despegaba o no en relación a su peso… ese tipo de lenguaje a compartir es el que me interesa y que creo que redondea su sentido con la copa en la mano…

    el leguaje es limitado para lo emocional. no es lo mismo que te expliquen un cuadro que verlo, no?

  24. Manuel Camblor

    Erre,

    No porque a Parker le guste va a dejar de gustarme el Haut-Brion, especialmente de la edad adecuada. Ni el Bosconia 47, que alguna vez supe que era santo de la devoción del antedicho. Tampoco va a desagradarme el Tondonia Reserva 90 sólo porque a los del Wine Spectator se les haya ocurrido meterlo en el Top 100. No te confundas, que no soy ese tipo de persona y sería incapaz de anteponer una repulsión ideológica a mi propio disfrute.

    Además, como dije en los Botellazos, a veces esa gente tiene momentitos de inconsistencia en los que alaban algo de buen gusto. Creo que hablé de que hasta un reloj dañado da bien la hora dos veces al día…

    Será que te leí y no te entendí. A veces eres un poco críptico.

    De lo otro que dices va mi próxima entrada. Ya verás.

    Si tan solo pararan con una taladradora que tiene mi despacho temblando, podría terminar de redactarla en mi hora de almuerzo.

    M.

  25. la esperamos con ansiedad, para ojearla…
    lo de la davis no ha sido panchito y doy fe de ello!!

  26. Manuel Camblor

    Por ahí viene.

    Hubiese sido una gozada que Campo resurgiera en el panorama tenistico en Logroño. Vamos, que viviríamos en un mundo muy cómico si así hubiese sucedido lo de la Copa Davis.

    M.

  27. “Simplificar el vino” significa hacer mucho vino a coste baja, poner un nombre monosylabo en una etiqueta con muchos colores, enviarlo a un critico americano con renombre, cobrar un precio ridiculo y ganar una simple fortuna.

  28. Pingback: Tweets that mention ¿Amantes del vino? « La otra botella -- Topsy.com

  29. Aunque llegue tarde, me emociona lo de la Foradori, Manuel. Por lo demás. ¿mediática la Foradori?
    Yo no la conocía de nada, pero de nada. Hace cuatro años la conocí en Can Rafols dels caus, en casa de Carlos Esteva, y me quedñe prendado de la absoluta humildad de la mujer explicando sus vinos. Conocía otras casas que producían con teroldego, claro, y cuando uní el conocimiento de la persona con la cata del vino, me dije “bufff…”, menudo potencial!!!
    Creo que una de las cosas buenas de los que bebemos vinos y conocemos de forma por completo independiente y, después, escribimos, es que no nos dejamos impresionar por ningún medio ni guía ni puntuación ni teta, sea masculina o femenina.
    Vamos directamente a la cuestión: gusta, no gusta, por qué.
    Eso es lo mejor que tenemos. Cómo sepamos expresarlo, si más o menos tópicamente, eso ya es un tema de cada cual.
    Vamos a ayudar todo lo que podamos en lo de Haití, por supuesto.
    Joan

  30. Manuel Camblor

    Joan,

    El Errepé a veces suelta cosas difíciles de comprender. Eso de que Foradori fuese “mediática” a mí también me dejó un tanto confunso. Pero al fin y al cabo creo que solamente indica lo poco pendiente que estoy de ciertos medios, si es que de verdad “mediática” es. Este reconocimiento comparativo del Botellazo, basado enteramente en mi placentera reincidencia con los vinos, solamente se vió influido por la felicidad que me causaron.

    Cuando hablamos con honestidad de lo que nos gusta o no nos gusta, en efecto, es que tenemos la oportunidad de ser valiosos.

    Ahora, a seguir buscando maneras de contribuir a un poco de alivio para Haití. Es alentador ver que la gente responde.

    M.

  31. Ahí estamos todos, Manuel, ayudando con dinero y moviendo las cosas también desde España.
    Joan

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