Sigo esperanzado los despliegues de generosidad provenientes de todas partes del mundo, destinados a ayudar a Haití tras el terrible terremoto de la semana pasada. Anoche Josie y yo vimos el telemaratón de CNN, en el que se recaudaron más de US$9,000,000, y Joel Madden (el cantante de la banda Good Charlotte) declaró: “Nosotros somos todo lo que tiene Haití”. Palabras muy ciertas. Sin nuestra ayuda, Haití queda reducida a la desesperanza absoluta.
Ayer escribí una entrada titulada “Solidaridad. Generosidad.” Continúo en la misma línea de pensamiento. Me enteré esta mañana de que la Subasta de Vinos Extraordinarios ya va por más de 4,000€ en pujas y se me ocurrió apelar a todos los amigos de la industria del vino que me leen y corresponden conmigo frecuentemente: Dueños de bodegas, enólogos, comerciales, sumilleres, dueños de tiendas… ¿Por qué no echar mano a algunas botellas en sus bodegas y donarlas a la Subasta de Vinos Extraordinarios, o, alternativamente, a cualquiera de las otras subastas a beneficio de Haití que me he enterado se están planificando? Añadas viejas, o algo de lo que se sientan especialmente orgullosos—piénsenlo, en vez de dármelo a catar a mí en alguna de ésas que nos veamos, donarlo a esta causa tan noble y tan crucial sería magnífico. Haití se los agradecería inmensamente. Yo también.