Archivo diario: enero 21, 2010

And Now, For Something Completely Different…

Ha sido un comienzo de año terrible, el del 2010. Les confieso que no solamente me eluden las ganas de escribir sobre vino, música, libros, etc. Lo que es más, mi ritmo de producción del 2009 ahora se me hace impensable. La catástrofe en Haití ha realineado mis prioridades. He ayudado económicamente todo lo que he podido y, sintiéndome que no es suficiente, he comprometido mi tiempo y energía a crear conciencia, a movilizar a amigos… He visto excelentes iniciativas que están dando buenos resultados, como la Subasta de Vinos Extraordinarios. Y estoy seguro de que otras iniciativas igualmente buenas surgirán. La crisis en Haití es a largo plazo. La necesidad no desaparecerá en mucho tiempo. O sea que todo lo que imaginemos será útil.

Intento despejarme un poco de las preocupaciones, zafarme de los hilos noticiosos, zafarme de los intentos de telemaratón, porque estoy consciente de una vaga necesidad de escribir sobre algo más. Pero, francamente, no tengo muy claro sobre que. Anoche abrí una botella que me vino regalada. Era del Argiolas, “Costera”, Cannonau di Sardegna DOC 2006. No hace mucho leí u oí algo sobre una tragedia en la familia que regentea esta bodega grande de Cerdeña. Me falla la memoria. Otra seña más de lo malo que ha sido el inicio de año y década, ¿qué puedo decirles? Recordaba vinos de Argiolas consumidos en cierto restaurantico italiano de la Calle Fortaleza en el Viejo San Juan, cuando Josie y yo vivíamos en Puerto Rico hace una docena de años. El restaurantico desapareció ya. Y los vinos, si este Costera es el ejemplo, no se parecen a los tintos rusticones, pero elocuentes, que recuerdo. La desganada nota de cnsumición que le dediqué anoche en mi libreta negra pone lo siguiente: Un tinto aparatosamente licoroso, fofo, pesado, en el que es ineludible la desagradable memoria del jugp de ciruela pasa. A  13.5% de alcohol no acaba de quemar, pero su peso resulta abrasivo en boca. Cosa rara en un vino completamente liso. Te hiere por puro tamaño.

Sobró más de la mitad de la botella. En la mañana, antes de decidir lo que haría con los restos, olí lo que quedaba en una de las copas. Jugo de ciruela pasa.

¿Les he contado que nozco a nadie que haya nacido en Paraguay? Pues tampoco conozco a nadie a quien le guste el jugo de ciruela pasa.  Son limitaciones serias que tengo. O quizás no.

El jugo de ciruela pasa es recomendado por nutricionistas y médicos como promotor de la regularidad intestinal. No que yo tenga necesidad de esas cosas, pues en ese aspecto funciono excelentemente, gracias. Pero son cosas que he oido por ahí. Algunos toman batiditos de fibra. Otros le pegan al jugo de ciruela para aliviar el extreñímiento.

¿Les conté también que estoy viendo mucho CNN últimamente? Pues me salió un anuncio curioso el otro día. Aparentemente, la marca de endulcorante dietético norteamericana Splenda® ha lanzado una nueva variante de su producto “enriquecida con fibra”, para ayudar a ya ustedes saben que. Como diabético insulinodependiente, consumo bastante Splenda, pero del “regular”. Es con lo que endulzo los múltiples cafés que me tomo al día. Es un producto que te lo venden como supuestamente obtenido de azúcar natural, pero sin la carga de hidratos de carbono y las calorías del azúcar. Y la verdad es que endulza aceptablemente.

Lo de la fibra añadida me da una idea.

Pensando yo en ese Cannonau di Sardegna de Argiolas, que me parece un vino bastante tratadito, se me ocurre que, ya que tiene tanto olor y sabor a jugo de ciruela pasa, quizás una adición de fibra sería un tremendo golpe comercial. Ya saben, te das un cantazo de vino y te ayuda a la hora de ir al baño. Podía ser un éxito. Añadir más beneficios de salud al vino tinto… Imagínenselo.

Hablando de salud, me acabo de hacer fan de una página en Facebook que promete.  Digo que promete porque profesa el odio a las puntuaciones de vinos en su título, porque hay muchos amigos míos que son fans y porque lo primero que ves si entras hoy es un chismecito muy gustoso. ¿Será cierto el rumor sobre el despido de Jay Miller del Wine Advocate?

Una para que se la piensen. Uno aquí hablando de ayudas para evacuar y resulta que puede que al pobre Dr. Jay lo hayan evacuado. Es que todo conecta. Este servidor de ustedes ahora se va a descansar un ratito. Quizás en Nueva York.