Estaba yo de lo más quitado de bulla el otro día, a eso de las cinco de la mañana, cuando ví el e-mail con el enlace a un sitio que de otro modo no hubiese visitado nunca.
Si hay un episodio del que no hace falta resumen didáctico, es aquel Pancho Campo MW, el mandato de arresto de Interpol. Dubai, el WineFuture, etc. Mucha cobertura tuvo y muchas preguntas suscitó aquí.
Una pregunta en particular enuncié una y otra vez: ¿Dónde estudió medicina Pancho Campo? “Soy médico”, declaró inequívocamente a Levante-EMV.com en una entrevista de junio del año pasado. En alguna otra historia salía que cursó estudios en República Dominicana. Y como ahora yo vivo en ese país del Caribe, pues, me provocaba curiosidad. Quería saber los pormenores del doctorado en medicina que anunciaba este personaje tan misterioso y controversial.
Ahora, gracias a Hosteleo.com, un preocupante poco de claridad:
“Una aclaración, aunque estudié toda la carrera de medicina, no soy médico ya que no me licencié.”
Si no hubiese salido como cita textual en aquel artículo de Levante-EMV.com lo de “Soy médico”, quizás hubiese juzgado la atribución de un título de doctor en medicina a Pancho Campo en montones de artículos de prensa como una mala interpretación por parte de X número de periodistas que le llamasen “médico” anteriormente. Pero…
Siento que es mi deber considerar todas las posibilidades. No que me queden muchas ganas, porque esta contradicción sí que parece difícil.
Hacerse pasar por médico es, en algunos paises, delito penal. Claro, tiene el farsante que intentar ejercer la medicina, que no es el caso del Sr. Campo hasta donde sé. Lo que no quita que uno vea mal esa declaración a boca de jarro al entrevistador hace menos de un año: “Soy médico”.
Y resulta que ahora no.
Cual se acostumbra exclamar en el patio de este galáctico cole que es la interné del vino: ¡No joooooooodaaaaaaaaaaas!
Mi intención aquí es someter a la consideración de ustedes estas cositas y cosotas que me encuentro en mi diario discurrir por el mundo del vino. Que cada quien saque sus propias conclusiones…
Luego hablamos de las amenazas que anda haciendo el Sr. Campo en el resto de esa nueva entrevista (no digamos nada de los vituperios contra los periodistas que se han atrevido a investigarle incisivamente), que también son la monda… Pero mientras tanto, otro tema: Del departamento del cinismo más absoluto surge este rayito de sol en Decanter.com.
Anjá. Dijeron eso.
Para los que no leen inglés, mi traducción:
Tras una junta de directores hoy en Vinos de Chile/Wines of Chile, las operaciones domésticas e internacionales que representan al 95% de la industria [chilena del vino], el veredicto es que un 12.5% de las existencias de vino en bodegas chilenas se ha perdido…. Eso es más o menos US$250,000,000 en vino—una cifra que en realidad no representará una pérdida, pues el vino estaba asegurado y además, las bodegas del país tenían exceso de inventario, dijo René Merino, presidente de Wines of Chile.
La semana pasada estábamos todos aterrados, abrumados y sumamente preocupados ante la magnitud del terremoto que sacudiera a Chile. La sección de comentarios de mi entrada del 27 de febrero es un repositorio de testimonios verdaderamente conmovedores y de manifestaciones de solidaridad. Andaba yo pensando en trabajadores agrícolas que se quedaron sin nada, en viticultores y bodegueros pequeños. Y ahora viene René Merino con una canción muy familiar, vieja favorita de estas páginas:
Recordando que mi amigo el Errepé—en la noche en que nos vimos “en vivo” por vez primera—me regaló una camiseta verde precisamente con el eslogan “Älways look on the bright side of life“, camiseta que le encanta a mi hijo Julián, les diré que esta semana cumplieron tres añitos los mellizos Camblor y celebramos la ocasión muy felizmente.
También celebré, en nuestra página de Facebook, el sexagésimo octavo cumpleaños de Lou Reed. ¿Cómo iba yo a saber que es tan viejo el gran Lou? Y, sin embargo, es como si discurriera fuera del tiempo…