No que tenga muchas cositas que contarles, realmente. O ganas de ponerme a inventar ficciones. Anoche no pegué ojo, pendiente de mi hijo, que estaba malito. Ya esta mejor. Pero ahora yo estoy hecho mierda.
Esta mañana me leí en el iPhone una noticia que me hizo sonreir: Aparentemente un ícono setentero vuelve buscando retomar la prominencia perdida. Con una línea “premium” de vinos se relanza… ¡Black Tower!
¿Cómo olvidar una de las tres libaciones predilectas de las viejas en las partidas de canasta que zumbaba mi abuela cada tarde? Más que motivarme a mi usual mordacidad con respecto a dudosas iniciativas marketingueras, la reinvención del vinito alemán aquel de la botella negra=nevada con sus líneas firmemente rectas me ha traido recuerdos de infancia.
Digo yo que nunca es tarde si la dicha es buena. Ahora sólo tenemos que esperar el lanzamiento de la gama “premium” de Mateus y habremos llegado. Les dejo ahora con un videito muy à propos, que está como para descorcharse uno de esos nuevos Black Tower (bueno, ahí la pregunta de si vienen con corcho…) Los Fun Lovin’ Criminals, mientras me marcho a casa y luego, quizás, a la playa a no asolearme, que me arrugo.
Daran miedo probarlos Manuel, yo me quedo con otros vinos. Un abrazo y que se mejore el hijo.