Archivo diario: marzo 16, 2010

Marketorrea…

Esta entrada va dedicada a mi apreciadísimo Juan Carlos Somalo, que la inspiró con uno de esos cuestionamientos lacerantemente mordaces que a ratos le salen. Preguntaba el ganador del Botellazo™ al “Blog del Año” in Spanish lo siguiente:

¿Quedará alguien que no venda vino?

Eso me ha dejado pensando todo el día. Porque mira que hay gente vendiendo vino hoy día. De hecho, no sería tan molesta la cosa si cada uno de los vendevinos se limitara a vender un solo vino. Pero no. Quien más y quien menos ostenta un portafolio multimarcas con una docena—mínimo—de SKUs. Y claro, la justificación es que “el mercado pide”.

La cosa es que yo nunca he oido a ese mercado tan pedigüeño. Pero si ellos lo dicen…

Parecerá non sequitur, pero no he estado bebiendo particularmente bien últimamente. Quizás por eso—y por una cantidad desmoderada del trabajo que paga los vicios—que estiré como lo hice las crónicas del último viaje a Nueva York.

No por falta de variedad, al menos en términos de marcas, eso de “no he estado bebiendo particularmente bien”. Se sorprenderían los primermundistas que me leen, pero en esta capital caribeña en la que vivo yo hoy por hoy hay una cantidad de arcas de vino disponible que resulta acojonante.

Particularmente por la cantidad de ellas que parecen pertenecer a los portafolios de megabodegas chilenas, españolas, etc. Digo yo que cuando te puedes llenar un par de cajas de enoproducto con etiquetas diferentes que todas son fabricadas por la misma compañía, eso merece cierto análisis.

¿Cómo hemos llegado al punto de esta marketorrea? Porque no puede llamársele de otra manera. Cuando un mismo conglomerado bodeguero produce ocho sauvignons blancs no especialmente distinguibles el uno del otro como no sea por la etiqueta, algo no tiene mucho sentido. Aunque la plata al final vaya al mismo sitio, ¿funciona lo de crear tantas marcas que compitan una con la otra?

De verdad, que alguien me lo explique. Yo he presenciado una auténtica estampida de nuevos bodegueros, vendevinos, buscones del vino, putones verbeneros del vino y otras criaturas que conforman la cultureta de la que tanto les hablo—muchísimos de ellos con los antedichos portafolios plurietiqueteros-nadavalentes.

Y de verdad parece que, como sugieriese Somalo, Raymundoytóelmundo aspira a vender vino hoy por hoy. No consta que en realidad venda, pero al menos aspira.

¿Qué extraña fantasía habrá concebido que existe tanto espacio en el mercado para tan desmadrada oferta? ¿De verdad necesitamos los consumidores tantas marcas—que no es lo mismo ni se escribe igual que “tantos vinos”?

Una buena para comentar y discutir, ¿no? Les dejo un videito con una canción muy bonita de Citizen Cope. Un titulito un tanto irónico aquí, considerando que estamos hablando de marketing del vino…