La otra botella contin´ä en una necesaria pausa, por lo menos en cuanto a producción de textos largos. Créanme ustedes, lo necesito. Cuando vuelva a retomar el ritmo, de seguro este espacio se verá mejorado: Con más vitalidad y precisión que la que tenía antes.
No les niego que, en medio de mis vacaciones blogueras, a veces me entra un mono terrible de escribir. Lo que sea. Y la cultureta del vino sigue produciendo sinvergüenzuras y estupideces a diario que me tientan a comentar. Además, esas manifestaciones de gente que extraña mis diatribas (vaya usted a saber, ¿eh? Hay de todo…)me llenan de sentimiento y me entran ganas de soltar una de mis crónicas.
Pero no. Mejor esperar a que esté madurito, al momento en que me sienta cómodo.
Por ahora, quería compartir algo dicho por una amiga durante una cena en casa el otro día. Muchas veces yo he citado aquella línea de Roland Barthes: “Interrogo mi deseo, que es el único estándar para mi trabajo”, Pues lo dicho por mi invitada durante nuestra sobremesa hace eco a Barthes y luego reverbera sobre la cultureta actual del vino. Teníamos con nosotros también a César Castro y su novia Mary Ann, que intentan iniciarse como importadores de vinos artesanales y de terruño a la República Dominicana. Bebíamos algo de lo que traen. Comentábamos lo ricos y diferentes que estaban los vinos en comparación con el enoproducto artificialote, trajeado e hipermarketinguizado que predomina en el mercado dominicano. Llegamos al típico mercenario trajeado que lo vende tratándolo igual que si se tratase de cualquier cosa: Jamonilla enlatada, pantaletas, gaseosa…
La sentencia interrogante de la amiga: “Es que en este medio a cuánta gente conoces que de verdad ame el vino y ame lo que hace?”
Jugosa pregunta, ¿no? Aplicable al mundo entero en este mercado global tan jodido. Porque estoy seguro de que hay mucho vendevinos a quien el vino en realidad le importa un bledo, que ahora mismo se encuentra ante la perspectiva de tener que mover almacenes de inventario invendible. ¿Cómo estará sintiéndose sobre lo que hace?
Bueno, hasta aquí mi mini-intervención que, aunque no me quita el mono, me lo alivia ligeramente. Commentez et discutez. Y a los que vienen acá sólo por las cancioncitas, pues, una del playlist de banditas neoyorquinas independientes que ahora mismo me ocupa. The Kills, En un mundo mejor, esto sería un clásico.