Archivo mensual: julio 2010

Lo que viene derecho…

Ya, ya… He estado ocupadísimo en el trabajo de verdad, sin tiempo ni particulares ganas de bloguear sobre vino y mucho menos sobre su (en estos momentos aburridísima) cultureta. Encima me he puesto en una terriblemente efectiva dieta con un nutriólogo dominicano, a ver si acabo de adelgazar los veinte kilos aquellos. Eso no da ni para mucho vino del que escribir, ni para particularmente buena comida con que maridarlo. Algunos queridos amigos me han escrito para preocuparse por mi aparente abandono de La otra botella. Les he dicho que no está muerta, es que su autor está hasta el cogote en otras cosas. Otros amigos me han escrito para participarme esta noticia.

Jim Budd informó en Decanter.com que Pancho Campo había sido “exculpado” por la Interpol y su nombre había sido retirado de la lista de “buscados”.

“He sido informado hoy de que la Interpol ha aceptado mi solicitud para retirar mi nombre de su lista. Hallaron que se había cometido un error y una injusticia contra mí (mi traducción) “, pone el comunicado de Pancho Campo citado en el artículo de Decanter.com.

Ya estaba yo listo para unirme a las voces de felicitación al Sr. Campo por esta vindicación, cuando decidí volver a leerme el texto de Budd, además de dos o tres cositas más que encontré en la red con respecto al retiro de Pancho Campo de la lista de “buscados” de la Interpol. Luego le metí a Google. Y ya de ahí para alante comencé a hacerme preguntas. Soy así. No puedo evitarlo.

Sería de esperar que una institución policial o judicial, al haber cometido “un error” y admitido “una injusticia”, diera fe pública de ambas cosas y ofreciera disculpas al afectado, en este caso el Sr. Campo. No encontré un documento a tal efecto en ninguna parte. Eso me resultó curioso. El mencionado “error” y la consiguiente “injusticia” afectaron seriamente a Pancho Campo y supusieron como mínimo un desagradable bache en su trayectoria profesional. Además, ese “error” y esa “injusticia” potencialmente  indujeron a su vez a error no solamente a los periodistas que dedicaron ancho de banda y tinta al “affaire Campo”, sino a uno que otro bloguero inquisitivo y al público vinero en general.

Vamos, que era para que hubiésemos oido y leido mucho más de la agencia policial que lo que se encuentra actualmente con respecto a este caso.

Busca uno el “aviso rojo” sobre Pancho Campo que tan fácilmente se encontrara hace unos meses en la web de la Interpol y no aparece, o sea que es muy cierto que ha sido retirado. Hasta ahí, todo bien.

Pero luego uno se pone a ver todo lo que hay circulando y resulta que la fuente de la información es única y exclusivamente la comunicación emitida por el propio Pancho Campo. No es que quiera uno fastidiarle el momento, pero sería bueno que la Interpol y las demás autoridades pertinentes no solamente corroboraran el hecho del “error” y la “injusticia” (a vueltas vamos con lo de las comillas; no se pueden retirar hasta que todo esté pristinamente claro y se hayan cancelado todas las preguntas), sino que ofrecieran el modo de enmendar el daño hecho al Sr. Campo.

Claro, eso no sé lo que pueda implicar para todas las partes.

Pero a lo que iba. La labor de un buen periodista es seguir la historia hasta sus últimas consecuencias. Siendo nuestros tiempos como son, ese seguimiento muchas veces ocurre ante los ojos del público. Lo vamos viendo as it happens. Y hoy Jim Budd ha publicado en su blog, Jim’s Loire, una nota muy interesante.

Hay un dicho dominicano que siempre me ha gustado. Lo repito cada vez que hay algo que me aviva mi alegre ceja derecha, tan dada a alzarse a la más mínima provocación: “Lo que viene derecho no trae arrugas”. Esa entrevista de Jim Budd con un oficial de la Interpol como que expone alguna arruguita. ¿O no?

Por alguna misteriosa razón, mientras escribo esta breve entrada, me encuentro tarareando una tonadita pegajosísima de aquellos ochentas que están ya tan lejos y a la vez tan cerca. Luego hablaremos ya del vino de Iniesta, que dizque viene por ahí. Por el momento, les dejo al Timex Social Club con un clásico que siempre está à propos

Uno de Lepe

Perdonen, amigos. Hace veintitantos días ya que no escribo nada aquí. No tengo excusa alguna, más que el exceso de trabajo del que paga las cuentas (que no es este blog, que es afición y no profesión, aunque a veces se me olvide). Bueno, quizás puedo encontrar explicaciones: La internet del vino últimamente como que anda algo parca en general. Poco de interesante se ve. Y para andar escribiendo más de lo mismo, pues…

Bueno, o no. Porque hoy me mandó un amigo un enlace a este fascinante artículo, cuya moraleja cae más o menos entre Larra y Lepe. Me reí mucho. Espero que ustedes también, porque cómico sí que es.

Para que no se me sientan abandonados, les dejo con una musiquita en lo que encuentro como organizar todo el material que he recogido en el último par de meses para convertirlo en entradas razonables de este blogcillo mío y de ustedes. Resulta que de una fusión de  genes de Bruce Springsteen, The Replacements y The Clash surge una encantadora bandita de nativos de Nueva Jersey. Ladies and gentlemen, por si no les conocen, les presento a The Gaslight Anthem. Los estoy oyendo muchísimo últimamente…