He tenido unas semanitas intensas últimamente. Quizás se ha notado un poco por la repentina semisequía de entradas nuevas en La otra botella. O por lo que me tardo en responder a algunos comentarios.
Estoy sumemente atareado en otras cosas, la verdad. Nunca pensé que nada podría usurpar la porción de tiempo y ganas que tenía para este blog, pero está ocurriendo. Las responsabilidades que me reclaman parecen crecer a diario y yo sigo siendo uno solo. Además, me veo poseido por una fuerte desilusión en cuanto al vino, esa puñetera malaise que me hace verlo todo del gris sucio de los trajes baratos de los trajeados vendevinos a los que tanto… Bueno, nada, eso. Que está un poco cuesta arriba lo de ser bloguero ahora mismo. Pero lo seguiré intentando.
Entre las más interesantes cositas de la semana estuvo esta entrada en el blog de Tom Maresca sobre una semana catando barberas en Piemonte con un grupo de periodistas y blogueros del vino. Aparentemente, un contingente norteamericano de blogueros protestó ante los barberas internacionalistas y superenrroblados que les ponían enfrente, prefiriendo por distancias vinos más “básicos” (léase puros, sin o con poco roble evidente, jugosos, directos y honestos). Ante las negativas opiniones sobre sus vinos “top”, más de un elaborador se crispó y declaró que eso es “lo que pide el mercado”.
¿No te jode?
¡Porque mira que venir a cantar esa canción es más o menos como pedirse la “Macarena” en el karaoke!
Pero la cuestión es que muchos en la industria aún parecen quererla cantar. Maresca habla de la clara desconexión entre ese tipo de rebuz—er, perdón, ese tipo de pronunciamiento y la realidad, particularmente cuando se pronuncia la frase delante de blogueros que son, a la vez, consumidores, ergo, parte de algún segmento de mercado al que el pronunciante debiese estar prestando un poco más de atención.
Pero bueno, hablando de realidades alternativas en las que “el mercado” pide cada vaina que no veas, simultáneamente cuatro amigos me hicieron llegar este enlace anoche. Aparentemente, el Dr. Jay Miller ahora catará una buena tajada de los vinos españoles que reseña para el Wine Advocate de Robert Parker in situ en las regiones de origen. Dos viajes al año. La idea, según el comunicado al que lleva el enlace en cuestión, cuajó en… ¡WineFuture Rioja 09! Y aparentemente Jay contará con un conocido cicerone… Pero no les digo más nada. Lo dejo todo al análisis de ustedesm como he hecho siempre.
Pasando a otra cosa, que es igual que volver a lo mismo, resulta difícil de creer el tiempo que llevo ya haciendo este blog y que hace un par de años tenía una pinta completamente distinta. De hecho, busco una de mis entradas viejas porque algo me la recordó esta semana y me sorprendo por lo torpe de aquel formato que tenía La otra botella antes y lo nítida que se ve ahora.

En la que Camblor intenta respirar a través de una copa de las de "cristal respirable", sin mucho éxito...
La entrada vieja de la que les hablo era una sobre la cristalería y las mil maneras que tenemos de hacer el primo los enochalados en cuanto a élla se refiere. Pues resulta que esta semana el gigante cristalero austriaco Riedel ganó una demanda que había interpuesto contra la firma alemana Eisch Glaskultur, mercadeadora de aquellas copas de “cristal respirable” de las que les hablaba en el 2007. Aparentemente, Riedel demandó para que se retiraran alegados reclamos especiosos sobre las copas de “cristal respirable” y sus efectos mejorantes sobre el vino. Y la corte adjudicó a favor del demandante. Eisch ahora tendrá que vender sus copas bajo otra premisa. Del artículo de Decanter.com sobre el fallo de la corte alemana, una cita muy interesante del portavoz de Eisch, que traduzco para beneficio de los no angloleyentes:
Para retirar esta molestia de nuestro camino en el negocio, hemos acordado cambiar la terminología que utilizamos para describir los beneficios que proveen miestras copas, cuyo nombre hemos cambiado a “Sensis-plus”. En el ambiente técnico y legal de las cortes de ley alemanas no podemos demostrar como un hecho técnicamente confirmado que estas copas, en efecto, respiran.”
¿Soy yo solo, o esta última sentencia suena como una retorcidamente irónica apropiación de ciertas célebres palabras de Galileo? Nada más faltaría que, tras susurrar “Y sin embargo, respiran”, este portavoz dijera: “Además, es lo que pide el mercado, coño…” Luego, en cue la canción tema de Aquí no hay quien viva y nos vamos a una pausa comercial. Pensé en escribir alguito sobre monos babuinos y crítica de vinos a continuación, pero no, que después dicen que soy demasiado cruel.
Por cierto, aquello que contaba de que iba a ir a la tienda donde compré la copa de Eisch no resultó. Se me perdió el recibo y al final la copa se vino conmigo a Santo Domingo, donde aún no ha mejorado la primera porción de vino, jugo de frutas o agua mineral… La foto que aparece arriba es de hoy mismo.
Les dejo ahora con el más nuevo video de Babybird, Ex-Maniac, un álbum potentísimo, dramático, pero a la vez repleto de humor del tonito de negro que a mí más me gusta. El clip es de “Unloveable” y lo dirigió nada más y nada menos que Johnny Depp. Y, ya que hemos estado hablando de desasociaciones entre la realidad y la ilusión, entre lo que se piensa o dice y luego lo que pasa, me parece muy, pero que muy requetemuy à propos.
Intento despejarme un poco de las preocupaciones, zafarme de los hilos noticiosos, zafarme de los intentos de telemaratón, porque estoy consciente de una vaga necesidad de escribir sobre algo más. Pero, francamente, no tengo muy claro sobre que. Anoche abrí una botella que me vino regalada. Era del Argiolas, “Costera”, Cannonau di Sardegna DOC 2006
¿Les conté también que estoy viendo mucho CNN últimamente? Pues me salió un anuncio curioso el otro día. Aparentemente, la marca de endulcorante dietético norteamericana Splenda® ha lanzado una nueva variante de su producto “enriquecida con fibra”, para ayudar a ya ustedes saben que. Como diabético insulinodependiente, consumo bastante Splenda, pero del “regular”. Es con lo que endulzo los múltiples cafés que me tomo al día. Es un producto que te lo venden como supuestamente obtenido de azúcar natural, pero sin la carga de hidratos de carbono y las calorías del azúcar. Y la verdad es que endulza aceptablemente.
Esta entrega de La otra botella va dedicada al Sr. Anthony Dias Blue, cuya reciente diatriba antiblogueril ha causado una cierta hilaridad indignadilla al autor de estas líneas.
Resulta que Mike Steinberger, columnista de Slate.com, publicó
La eliminación del hilo sobre Steinberger suscitó tremendo follón, que desembocó en la publicación en el blog de Dr. Vino de un airado y muy pintoresco intercambio de correo electrónico entre Steinberger y Squires. Steinberger es muy correcto al protestar por un acto de clara censura y exige explicaciones que parecería tener todo el derecho a exigir. Squires, por su parte… Bueno, léanlo ustedes mismos y saquen sus propias conclusiones. Es comiquísimo. Se entera uno de que, aparte de ser un diplomado “summa cum laude” en periodismo, este personaje es también un autoproclamado as del arte de debatir y de la máquina elíptica.