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Lagos por todas partes: La encuesta de la semana

Hoy me toca la peculiar (aunque no muy difícil) misión de combinar “Cositas y cosotas” con la encuesta semanal de La otra botella. Esto ocurre porque mañana jueves me marcho de fin de semana a celebrar el cumpleaños de Josie en Puerto Rico y no pienso colgar nuevo material hasta ya entradita la semana que viene.

Me he topado con varias noticias sobre vino y crisis económica que me dan mucho que pensar. Es que me paso la vida pensando. La primera es de Penedès, donde viticultores realizaron una “protesta de tractores” reclamando “precios justos” por la uva que producen, aunque hay una auténtico lago de excedente vínico que no se vende ni a jodidas (dicho sea de paso, esto me recuerda mucho a lo que viene pasando desde hace unos años en Languedoc y ha dado lugar al nefasto CRAV, pero sin la violencia, menos mal) . Segunda noticia: Que en Champagne van a dejar pudrirse la mitad de la cosecha en la vid este año en un esfuerzo por limitar oferta para así mantener altos los precios. Hay mucho inventario en las bodegas y no quieren hacerse con más, ni venderlo a precios rebajados.

La tercera noticia no lleva enlace. Viene en comentarios de amigos australianos y neozelandeses que me cuentan que muchos viñedos están siendo arrancados por falta de rentabilidad ante la sobresaturación del mercado. Muchas bodegas se van a la quiebra. Muchas son puestas a la venta.

Las historias sobre bajadas estrepitosas de las exportaciones son muchas y vienen de todas partes. Algunas lagunas de excedente vínico amenazan con convertirse en océanos. Hay mucha uva y mucho vino caro (y hasta barato) en el ambiente que, en este momento de crisis, se ve feo para la foto. La gente no anda en las de tirar el dinero para arriba como lo hacía hace cinco años.

Esto nos pone de cara con algo tremebundo. Es posible que la masiva expansión de la industria del vino en el último decenio haya ocurrido en función de una demanda “virtual”, imaginada por gente que se metió en el negocio pensando que las vacas no podían adelgazar.

De ahí la pregunta de la semana. O no, las preguntas, porque se trata de una encuesta doble.  Los dejo ahora con ellas, a ver que opinan y me voy a la vecina islita. Al contingente puertorriqueño de mis lectores, ya saben, mándenme un e-mail, o un mensajito por Facebook, o comenten algo por aquí si les hace ilusión verme la cara y compartir alguito bueno de beber.